Domingo, 06 de noviembre de 2011

Artículo del Director de Caritas Dicoesana de Tenerife enviado a nuestras parroquias  para su difusión.

DESDE CARITAS
Diocesana de Tenerife, Octubre 2011

Leonardo Ruiz del Castillo

Hay ocasiones en que me pregunto qué pasa por la mente de una persona o en qué grado de desesperación se encuentra, para llevar a cabo acciones delictivas, como robar. Detrás de ese hecho puede haber hambre; una persona que no tiene nada que comer en casa ni medios para adquirir los productos necesarios para un plato de lentejas, le puede llevar a entrar en un establecimiento especializado y tratar de apo­derarse de lo necesario para elaborar esa comida y salir sin ser descubierta. Claro, que lo normal sería acudir a Cáritas o a otra ONG e incluso al ayuntamiento, para poder cubrir esa necesidad sin tener que recurrir al robo. En este caso no se puede hablar de "vergüenza" por ir a pedir, porque peor es lo otro. Ahora bien, el tratar de cometer un atraco para lograr una condena e ir a prisión con el fin de conseguir tener un techo, cama y comida, es algo espeluznante. Esa persona tiene que estar en una situación tan desesperada, tan abando­nada que sólo ve la necesidad de obtener por cualquier medio lo que tanto ansía y que, por otro lado, es un derecho de todo ser humano. Cuando hace unos días leí en la prensa que un juez había dejado en libertad y aconsejado que acudiera a los servicios sociales del ayuntamiento para recibir ayuda a quien había intentado cometer un atraco con el fin que co-mento, sentí en mi interior un escalofrío que me vuelve cada vez que lo recuerdo.

No nos debe de extrañar a estas alturas de la situación de crisis que padecemos el que ocurra o se den hechos simi­lares. Quienes carecen de un hogar, de un techo bajo el cual pasar la noche día tras día, llegan a caer en esos grados de desesperación sin parangón hasta hace pocos años en que sólo lo veíamos en personas muy metidas de lleno en la ex­clusión social y un total desarraigo de la sociedad. Hoy, el desempleo, la falta de medios para dar de comer a los suyos, aboca a algunas personas (generalmente hombres) a conver­tirse en un "sin techo", cuando les da, por ejemplo, en recu­rrir al alcohol para olvidarse del problema que tienen, pero sin darse cuenta que se están creando otro mayor, que les llevará irremediablemente al fracaso familiar y, finalmente, a abandonar ese hogar que, aunque sin medios, le está aco­giendo.

ción social para acercarlo al porcentaje medio dela UEsobre el PIB". O "impulsar un pacto social sobre la vivienda para mejorar el acceso a una casa entre los más desfavorecidos". Y otras propuestas, hasta un total de seis, sobre empleo, mi­gración, cooperación al desarrollo o financiación y fortaleci­miento del tercer sector.

Y no quiero ni puedo finalizar sin mencionarles algo sobre lo que está ocurriendo en otros lugares sin ninguna comparación con lo que aquí estamos pasando; algo impen­sable y que, ante la gravedad de la situación, hechos como el que un niño de cinco años con un peso no superior a los diez kilos, caiga de bruces, muerto, cuando corría al encuentro de su madre, es normal. Y esto está ocurriendo cerca, en el lla­mado "Cuerno de África", donde actualmente el número de personas que necesitan ayuda urgente sigue aumentando y suman ya 13,3 millones de afectados, entre los que se en­cuentran niños, ancianos y mujeres. Hasta el pasado 22 de septiembre, Cáritas Española había enviado fondos por valor de 1.440.660 Euros, obtenidos por la aportación de todos los españoles que han acudido a las entidades bancarias donde se han abierto cuentas para este fin. Debo decir que la gestión de estos fondos la están llevando a cabo las Cáritas de Kenia, Etiopía, Yibuti, Eritrea y Somalia.

No nos olvidemos de los nuestros, los que están a nues­tro lado pasándolo muy mal, pero tampoco dejemos en el ostracismo a quienes están muriendo de hambre, sed y otras enfermedades, simplemente porque la sequía los ha abocado a una situación de muerte y desolación. También son nues­tros hermanos.

Gracias de nuevo a usted, sí a usted que esto lee. Estoy seguro que cuento con su ayuda, porque Cáritas sin usted y muchas otras personas con una alta sensibilidad, nada podría hacer en beneficio de nuestras familias, nuestros vecinos, y esas otras personas de ese Continente que no sólo nos envía polvo y calor, sino también el grito de angustia y desespera­ción de los que ni siquiera saben si despertarán mañana. Oigámosles también. Muchas gracias.

Y. como son tantas las familias que ya se encuentran en situaciones críticas sin saber qué hacer o cómo conseguir ingresos, se dan casos como el que conocía hace pocos días relativo a que en Las Palmas, "grupos de personas se dedican a recoger la comida que tiran los supermercados". Noticia que, desgraciadamente, ya no es noticia (valga la redundan­cia), porque aquí eso viene ocurriendo a diario. Son esos grupos de gentes que, incluso hasta han entablado amistad, y que esperan noche tras noche a las puertas de algunos super-mercados a que saquen los contenedores con los productos que tiran a la basura por caducados del día o que ya no se pueden poner a la venta al día siguiente. Y tengo que decir, ante la incredulidad de algunas personas (que aún las hay), que nadie me lo ha contado, sino que yo lo he podido ver, no una noche, sino varias.

Pero ante estas situaciones a las que creo nadie se puede acostumbrar porque causan en cualquier persona con un mínimo de sensibilidad sentimientos de impotencia, rabia y congoja además de otros, nos produce mucha más rabia, impotencia e indignación, leer en EL DÍA el pasado 28 de septiembre, que "tiran paquetes de alimentos para los necesi­tados comidos por los ratones". Y esto ocurrió en un lugar como Los Llanos de Aridane, enLa Palma, donde hay un alto porcentaje de gentes que acuden ala Cáritasde la zona, en demanda primordialmente, de eso: comida.

Y también el pasado septiembre, mes en el que comien­za un nuevo curso escolar, Cáritas ha tenido que cubrir a muchas familias otra demanda básica: libros de texto y mate­rial escolar para que los hijos de esas familias que poco o nada tienen, puedan cumplir con el deber de instruirse y cuando sean adultos, tengan la capacidad y la inteligencia necesarias para que, situaciones como la que estamos vivien­do y padeciendo, no se vuelvan a dar.,

Desdéla Confederación Cáritas1spañola clue nos repre­senta a las 68 Cáritas Diocesanas en el Estado, se ha remitido a los grupos polítiéós que se presentan a las próximas elec­ciones generales un documento de propuestas "ante los retos actuales de la situación social". Hay algunas tan fundamenta-les como la de que "se haga e! esfuerzo necesario en protec-.

*Director de Cáritas Diocesana de Tenerife


Publicado por verdenaranja @ 18:11  | Caritas
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