Mi?rcoles, 30 de noviembre de 2011

Homilía de monseñor Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas, para el 33º domingo durante el año (13 de noviembre de 2011) (AICA)

¿EL FIN DEL MUNDO?           

El texto del Evangelio de este domingo (Mt. 25, 14-30) habla sobre la parábola de los talentos, presentándonos el tema de la segunda venida del Señor, y la necesidad de multiplicar los “talentos” o “dones” que Él nos da. Durante el tiempo de Adviento que iniciaremos en pocas semanas profundizaremos sobre esta segunda venida del Señor, “La Parusía”, presentada enla Liturgiaen relación a la preparación ala Navidad.

Escuchamos habitualmente que muchos hablan sobre “el fin del mundo”, y cada tanto aparecen fechas y días pronosticados, generando en algunos miedos e incertidumbres sin entender bien de  que se trata. Es cierto que a veces los cristianos no reflexionamos suficientemente sobre este tema, ya que no es lo mismo si al final del camino no hay nada, ni nadie que nos espera o si en la meta de la existencia hay una presencia y un abrazo: “Peregrinar la vida, engendrar y educar hijos, construir historia, aportar al amor y forjar futuro, no tienen los mismos motivos si el vacio lo ha de devorar todo o si al final nos espera Alguien” (Jesucristo Señor dela Historia Nº 15).

En el texto para el año jubilar de 2000 “Jesucristo Señor dela Historia” se hace una referencia directa a este tema subrayando que nuestra vida está cargada de sentido: “La cercanía del tercer milenio ha puesto en primer plano la cuestión del futuro de la humanidad y ha favorecido la difusión de una gran variedad de ideas sobre lo que vendrá. Para algunos, el mundo está cerca de su final catastrófico, la destrucción estaría a las puertas y hasta tendría fecha precisa. Extrañas predicciones, antiguas y nuevas, asegurarían que el fin está cerca. Para otros, el universo está en su infancia, recién ha concluido su primera etapa de vida; ha comenzado una nueva era. Hay quienes piensan que simplemente no hay futuro, el porvenir posee tan poco significado como lo tiene el presente y lo tuvo el pasado. Otros viven como si todo se redujera al instante, al hoy y aquí, para alcanzar el mayor bienestar posible. El tiempo se contrae en el hoy, sin memoria del ayer y sin apertura al mañana; el futuro sería una ilusión que distrae del presente e impide vivirlo a fondo. La falsa idea de la reencarnación, la afirmación de que tenemos varias vidas sucesivas, lamentablemente gana hoy adeptos, incluso entre los cristianos”. (15)

Por todo esto es fundamental que los cristianos renovemos nuestra fe y comprensión sobre el sentido de la historia y la causa de nuestra esperanza, que es Jesucristo, el Señor: “La situación cultural actual, crecientemente plural, nos invita a redescubrir la originalidad del mensaje judeo-cristiano sobre la historia: un camino personal y comunitario con origen, sentido y plenitud final en Dios”. (15)

Si leemos la parábola de este domingo sobre la necesidad de multiplicar “los talentos” o “dones” en la vida presente comprenderemos que la espera del encuentro definitivo con Dios no es pasiva, ni alienante, sino con una esperanza activa y comprometida con el hoy de nuestra historia: “Los creyentes encontramos en nuestra fe un nuevo motivo para trabajar en la edificación de un mundo más humano”. (16)

Es bueno que lo clarifiquemos este tema del fin del mundo que hoy escuchamos, junto a sus predicciones y fechas La segunda venida del Señor para los cristianos es una espera gozosa, y nos llevará en el Adviento a pedir en la liturgia: “Ven Señor Jesús”. En cuanto a estos anuncios debemos ser claros y no dejarnos engañar con aquellos que afirman mesiánicamente “soy yo”, y también “el tiempo está cerca”. San Lucas va a decir: “No los sigan” (Lc, 21, 8). En nuestro camino deberemos ser sinceros y señalar que tendremos una larga espera, cruces y persecuciones, así como gozos y el ciento por uno pascual. Todo esto es parte de un peregrinar cargado de sentido y que nos lleva a un encuentro donde nos espera una “Presencia y un Abrazo”.

Les envío un saludo cercano y hasta el próximo domingo.

 Mons. Juan R. Martínez, obispo de Posadas 


Publicado por verdenaranja @ 22:52  | Homil?as
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