Domingo, 11 de diciembre de 2011

Texto del micro radial de monseñor José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, emitido por LT 9 (19 de noviembre de 2011). (AICA)

EL HOMBRE, CAMINO DEL EVANGELIO Y DE LA IGLESIA       

Comenzamos un nuevo año litúrgico que se inicia con el tiempo de Adviento. En el horizonte inmediato la liturgia nos prepara para contemplar el nacimiento de Jesús en Belén. Este acontecimiento no se cierra en el pasado sino que es el inicio de un modo de presencia definitiva de Dios con nosotros. Desde entonces caminamos con la certeza y la confianza de su presencia.

En Adviento nos preparamos a celebrar este acontecimiento histórico único. La historia y la fe no se oponen, por el contrario, la fe lee en ella el obrar de Dios. Dicho de otro modo, Dios actúa en la historia y ella se convierte para el hombre en Historia de Salvación. El centro de esta historia es, precisamente, Jesucristo el Hijo de Dios.

Es el mismo Jesucristo quién nos enseña cuál es el motivo y el sentido de este camino de Dios, cuando nos dice en el diálogo con Nicodemo: “Sí, tanto Dios al mundo (al hombre) que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna” (Jn. 3, 16). El hombre es, por ello, el camino del Evangelio. De este plan de Dios da testimoniola Sagrada Escritura: “Después de haber hablado de diversas maneras a nuestros padres por medio de los Profetas, ahora, en este tiempo, Dios nos habló por medio de su Hijo” (Heb. 1, 1).

A este acontecimiento vamos a celebrar. Un modo de prepararnos es recordar esta historia a través de los diversos testigos movidos por Dios para preparar el camino de su Hijo. Pienso en Abrahán, Moisés, los Profetas, especialmente en Juan el Bautista yla Santísima VirgenMaría. La liturgia de este tiempo será la mejor pedagogía para conocerla Historiade Dios.

Al ser el hombre el camino del Evangelio es, necesariamente, el camino dela Iglesia. Nose puede comprender ala Iglesiasino desde Jesucristo. El centro dela Iglesiano es ella misma, nos decía el Concilio Vaticano II, sino la presencia viva de Cristo que la edifica. Ella es como el reflejo, no tiene luz propia, la luz es Jesucristo. En élla Iglesiareconoce su fundamento y su misión en el mundo; en él encuentra el sentido y la vitalidad de su presencia. Cuando decimos que el hombre es el camino dela Iglesia, significa que es el hombre visto desde la fe, es decir, el hombre en su totalidad, en su condición humana, espiritual y con un destino trascendente.

Un modo de prepararnos al nacimiento de Jesús es examinar nuestra mirada de fe y nuestra actitud frente al hombre concreto para quién vino Jesucristo, especialmente nos diría él, a aquel que sufre, que padece alguna necesidad, el pobre. Ellos, no lo olvidemos, fueron los preferidos del Señor. La fidelidad a Jesucristo pasa por la fidelidad a sus opciones.

Que este tiempo de Adviento sea un tiempo de gracia y conversión, para que la presencia de Jesucristo sea una realidad viva en cada uno de nosotros. Reciban junto a mi afecto y oraciones, mi bendición en el Señor. 

Mons. José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe dela Vera Cruz 


Publicado por verdenaranja @ 22:04  | Hablan los obispos
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