Jueves, 19 de enero de 2012

Textos bíblicos, comentario y oración para el día segundo del Octavario 2012 de Oraciones porla Unidadde los Cristianos publicado en folleto de Materiales para su celebración elaborado por una comisión mixta entre el Pontificio Consejo parala Promocióndela Unidadde los Cristianos yla Comisión Fey Constitución del Consejo Mundial de Iglesias y traducido porla Comisiónpara las Relaciones Interconfesionales dela Conferencia EpiscopalEspañola. Este año tiene como lema: “Todos seremos transformados por la victoria de nuestro Señor Jesucristo” (1Cor 15, 51-58) 

Día segundo
Tema: Transformados por la espera paciente del Señor

Texto: ¡Déjalo así por ahora! Es menester que cumplamos lo que Dios ha dispuesto (Mt 3, 15) 

Lecturas

1 Sm 1, 1-20 La confianza de Ana y la espera paciente
Sal 40 La espera paciente del Señor
Heb 11, 32-34 Por la fe conquistaron reinos, gobernaron con justicia
Mt 3,13-17 ¡Déjalo así por ahora! Es menester que cumplamos lo que Dios ha dispuesto. 

Comentario

La victoria está frecuentemente asociada al triunfo inmediato. Todos conocemos el gusto del éxito cuando, después de una prueba difícil, llega el turno de las felicitaciones, del reconocimiento y también de las recompensas. En este momento de alegría casi nadie es consciente que, desde una perspectiva cristiana, la victoria es un proceso de transformación a largo plazo. Este concepto de victoria transformadora nos enseña que ella tiene lugar en el tiempo de Dios, no en el nuestro, lo que nos invita a una confianza paciente y a una profunda esperanza en Dios.

Ana da testimonio de esta paciencia en la confianza y la esperanza. Después de muchos años de esperar quedarse embarazada, ella le pidió a Dios tener un hijo, con el riesgo de que las lágrimas de sus oraciones fueran tomadas poco seriamente por el sacerdote que estaba en la entrada del templo. Cuando Elías le aseguró que Dios atendería su oración, simplemente creyó, esperó y dejó de estar triste. Ana concibió y dio al mundo un hijo al que llamó Samuel. La gran victoria aquí no es de las naciones ni de las armas, sino la de una lucha íntima y personal. Al final, la confianza y la esperanza de Ana no solo llevan a su transformación personal, sino también la de su pueblo, para quien el Dios de Israel ha intervenido en su hijo Samuel.

El salmista se hace eco de la espera paciente de Ana en medio de otro tipo de lucha. También él pidió verse libre de una situación que es desconocida para nosotros, pero que es insinuada al hablar de ‘fosa desolada, fango cenagoso’. Él da gracias a Dios que quita la vergüenza y la confusión, y continúa confiando en su amor inquebrantable.

El autor dela Cartaa los Hebreos recuerda la paciencia de personas como Abraham (6, 15) y otros que han salido victoriosos por la fe y la confianza en Dios. Entender que Dios interviene y maneja los hilos de la historia humana evita la tentación de querer triunfar a modo humano.

En el Evangelio, la voz del cielo en el bautismo de Jesús proclamando «este es mi Hijo amado» parece garantizar el éxito inmediato de su misión mesiánica. Sin embargo, resistiéndose al diablo, Jesús no sucumbe a la tentación de entrar apresuradamente en el Reino de Dios sin demora, sino que revela pacientemente lo que la vida en el Reino significa, a través de su propia vida y su ministerio, que conduce a su muerte en la cruz. Aunque el Reino de Dios irrumpe de forma definitiva con la resurrección, todavía no se ha realizado plenamente. La victoria definitiva no se producirá hasta que el Señor vuelva. Por eso esperamos con paciente espera y confianza, implorando «Ven, Señor Jesús».

Nuestro deseo de la unidad visible dela Iglesiarequiere espera paciente y confiada. Nuestra oración por la unidad cristiana es como la oración de Ana y del salmista. El trabajo por la unidad de los cristianos se parece a los hechos relatados enla Cartaa los Hebreos. Si esperamos pacientemente no es por impotencia o pasividad, sino porque tenemos profunda confianza en que la unidad dela Iglesiaes don de Dios y no un logro nuestro. Esta paciente espera, esta oración y esta confianza, nos transforma y nos prepara para la unidad visible dela Iglesia, no como nosotros la pensamos, sino como Dios la da. 

Oración

Dios fiel, tú mantienes tu palabra en todo tiempo. Haz que, como Jesús, tengamos paciencia y confianza en tu amor inquebrantable. Ilumínanos por tu Espíritu Santo, para que no obstaculicemos la plenitud de tu justicia por nuestros juicios apresurados, sino que seamos capaces de descubrir tu sabiduría y tu amor en todas las cosas. Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén 

Preguntas para la reflexión

1. ¿En qué situaciones en nuestra vida debemos tener una mayor confianza en las promesas de Dios?

2. ¿Qué aspectos de la vida dela Iglesiaestán particularmente expuestos a la tentación de actuar precipitadamente?

3. ¿En qué situaciones debemos esperar los cristianos y cuándo debemos actuar juntos?


Publicado por verdenaranja @ 10:05
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