Mi?rcoles, 15 de febrero de 2012

Texto del micro radial de monseñor José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, emitido por LT 9 (1 de enero de 2012). (AICA)

SOLEMNIDAD DE SANTA MARIA, MADRE DE DIOS y JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ              

La Iglesiainicia el nuevo año conla Solemnidadde Santa María Madre de Dios y la tradicional Jornada Mundial dela Paz. Permaneciendoaún en el marco de Navidad la mirada se detiene en la maternidad de María. Este hecho fue para los primeros cristianos la certeza de que Jesucristo no era sólo un hombre sino el Hijo de Dios. María había engendrado, por obra del Espíritu Santo, al Hijo de Dios.

Ella erala Madrede Dios, la “Theotokos”. Esto nos muestra el camino que Dios. La fe en Dios, el Padre de Nuestro Señor Jesucristo, se manifiesta en la historia como nos hablan las Sagradas Escrituras. La mejor manera de conocer ala Virgen Maríaes, por lo mismo, descubrirla en la sencillez de los Evangelios. Su ámbito esla Palabrade Dios. Ella se nos presenta como discípula y madre de Jesucristo, y se convierte para nosotros en ejemplo e ideal de vida cristiana.

Hablar de la paz en el mundo de hoy puede parecer una utopía, sin embargo, ella es el camino en el que todos nos deberíamos encontrar: “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios” (Mt. 5, 9). Es en este marco, precisamente, pero desde la certeza del Evangelio que el Santo Padre nos propone parala Jornada Mundialdela Pazel lema: “Educar a los jóvenes en la justicia y la paz”.

La paz nos es un bien ya logrado, nos dice, “sino una meta a la que todos debemos aspirar”. Por ello a los jóvenes les dirá que: “No se dejen vencer por el desánimo ante las dificultades y no se entreguen a las falsas soluciones, que con frecuencia se presentan como el camino más fácil para superar los problemas”. La paz es una tarea, ante todo, es una exigencia en mi vida y mis relaciones, debo ser testigo e instrumento de la paz.

En este aspecto ocupa un lugar destacado la educación, que debe dar a los jóvenes un sentido de la vida que los disponga a ser protagonista de un mundo donde la paz sea un valor que convoca y compromete. Hay una cuestión previa y fundamental en la educación, nos dice el Santo Padre: “que hay que plantearse sobre el hombre, que es un ser que alberga en su corazón una sed de infinito, una sed de verdad, porque ha sido creado a imagen y semejanza de Dios”. La paz reclama una antropología que conozca y respete la exigencia del hombre como ser racional, espiritual y libre.

En esto es de gran importancia, por ello, el tema de la educación de la libertad, que es signo de la dignidad del hombre, pero que necesita estar referida al mundo de los valores. En este camino de educar la libertad el Santo Padre señala como un obstáculo: “la masiva presencia, en nuestra sociedad y cultura, del relativismo que, al no reconocer nada como definitivo, deja como última medida sólo el propio yo con sus caprichos; y, bajo la apariencia de la libertad, se transforma para cada uno en una prisión, porque separa al uno del otro, dejando a cada uno encerrado dentro de su propio yo”. Hay que formar para el ejercicio responsable de la libertad.

Deseando que reine en el corazón de cada uno de nosotros el deseo y el compromiso por la paz, para ser testigos y protagonistas de un mundo nuevo, les hago llegar junto a mi afecto y oraciones, mi bendición en el Señor. 

Mons. José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe dela Vera Cruz 


Publicado por verdenaranja @ 22:28  | Hablan los obispos
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