Domingo, 26 de febrero de 2012

Concreciones pastorales para empaparla parroquia y el arciprestazgo en la fuerza de la Palabra. Punto para una reflexión desde la fuerza de la Palabra.

En Verbum Domini, nº 73, hablando de la animación bíblica de la pastoral, Benedicto XVI se expresa así: 

«En este sentido, el Sínodo ha invitado a un particular esfuerzo pastoral para resaltar el puesto central dela Palabrade Dios en la vida eclesial, recomendando «incrementar la “pastoral bíblica”, no en yuxtaposición con otras formas de pastoral, sino como animación bíblica de toda la pastoral». No se trata, pues, de añadir algún encuentro en la parroquia o la diócesis, sino de lograr que las actividades habituales de las comunidades cristianas, las parroquias, las asociaciones y los movimientos, se interesen realmente por el encuentro personal con Cristo que se comunica en su Palabra. Así, puesto que «la ignorancia de las Escrituras es ignorancia de Cristo», la animación bíblica de toda la pastoral ordinaria y extraordinaria llevará a un mayor conocimiento de la persona de Cristo, revelador del Padre y plenitud de la revelación divina. Por tanto, exhorto a los pastores y fieles a tener en cuenta la importancia de esta animación […] Allí donde no se forma a los fieles en un conocimiento dela Bibliasegún la fe dela Iglesia, en el marco de su Tradición viva, se deja de hecho un vacío pastoral, en el que realidades como las sectas pueden encontrar terreno donde echar raíces. Por eso, es también necesario dotar de una preparación adecuada a los sacerdotes y laicos para que puedan instruir al Pueblo de Dios en el conocimiento auténtico de las Escrituras. Además, como se ha subrayado durante los trabajos sinodales, conviene que en la actividad pastoral se favorezca también la difusión de pequeñas comunidades, «formadas por familias o radicadas en las parroquias o vinculadas a diversos movimientos eclesiales y nuevas comunidades», en las cuales se promueva la formación, la oración y el conocimiento dela Bibliasegún la fe dela Iglesia». 

Resulta difícil discutir la importancia y oportunidad de estas palabras. Sin embargo, los problemas surgen cuando es preciso concretar esa orientación en la arena de la acción pastoral. En efecto, con animación bíblica de la pastoral se hace referencia a una pluralidad de acciones. Unas forman parte de la realización ordinaria de la pastoral. Otras habrá que introducirlas como iniciativas específicas de acuerdo con los objetivos propuestos y las circunstancias en las que se desarrolla la acción evangelizadora de la iglesia.

Si es cierto, y debiera serlo, que la vida de la Iglesia tiene que nacer de la escucha, meditación y vivencia de la Palabra, se podría decir, en cierto sentido, que cualquier acción dela Iglesia debiera nacer del protagonismo dela Palabra y estar al servicio de su proclamación. Pero, si todo es pastoral bíblica; si esta se convierte en un gran cajón de sastre en el que todo entra, luego nada termina por serlo.

Eso nos obliga a tener en cuenta acciones concretas que intenten aterrizar ese protagonismo dela Palabraen la vida de la comunidad cristiana. La propuesta que presentamos a continuación tiene pretensión de una cierta amplitud pero, evidentemente, no puede ser exhaustiva. 

1. Promoción de itinerarios personales de «lectura orante de la Palabra» 

1. 1 La Lectio Divina.

Se trata de una práctica contrastada por la historia dela Iglesia. Lossiglos la avalan como un modo privilegiado de hacer girar la vida en torno ala Palabrade Dios. Simultáneamente, se convierte en una escuela de educación en el silencio, en la importancia de la oración, en un cierto método en el examen diario de la vida a la luz de la voluntad del Padre. No debiera descuidarse la oferta cuidada de este «quehacer» conla Palabraa los cristianos de nuestras comunidades parroquiales. Para el propio sacerdote se convierte en una ayuda inestimable a su fe y a su servicio de anuncio dela Palabra. Laintroducción enla Lectio Divinade nuestros agentes de pastoral producirá, casi con total seguridad, abundantes frutos a la vida de nuestras comunidades. 

1.2 Otros itinerarios orantes personales

La Lectio Divina, evidentemente, no constituye el único modo de introducir a nuestros creyentes y a nosotros mismos en la lectura asidua, sistemática y orante de la Palabrade Dios: la revisión de vida, el estudio de evangelio,… y otros itinerarios acomodados a las necesidades de cada creyente deberán también ser tenidos en cuenta. El presbítero, en cuanto educador de la comunidad, también ha de asumir esta responsabilidad de formar en el espíritu de oración y en el encuentro orante con el texto sagrado. Será tarea necesaria el discernimiento de los modos concretos de plasmación de esta iniciativa. Sin embargo, será difícilmente justificable el abandono absoluto de los mismos[1]. 

2. Promoción de itinerarios grupales de inspiración bíblica 

Los itinerarios personales de encuentro conla Palabrapueden y han de ser completados por recorridos grupales de profundización enla Sagrada Escritura.Las realizaciones concretas adquirirán contornos de lo más variado. Pero considero que hay que tener en cuenta una división fundamental: 

2.1 Grupos de inspiración bíblica (propuestas de itinerario)

Se trata de aquellos grupos en los que explícitamente el itinerario está marcado porla Palabrade Dios. Las modalidades ofrecen un amplio abanico: 

- Grupos de Lectio Divina según el ritmo semanal de los evangelios del ciclo litúrgico.

- Grupos de Lectio Divina según la lectura continuada de un texto bíblico.

- Grupos que profundizan en torno a temáticas concretas (bien a partir de un texto bíblico concreto o bien a través de textos selectos).

- … otros itinerarios. Las propuestas que los materiales de adaptación pastoral presentan son variadísimos[2]. 

2.2 Animación bíblica de grupos no bíblicos (materiales de inserción)

Se trata de grupos cuyo recorrido no va ligado necesariamente a la meditación dela Palabra. Entraríanaquí grupos de catequistas, agentes de acción social, comunidades, movimientos apostólicos. Estos grupos presentan una dificultad especial. Se trata de saber combinar sus itinerarios propios con la referencia ala Palabra. Trespueden ser los cauces posibles para fomentar la animación bíblica de los mismos:

- Insertar la oración y profundización enla Palabra(oración inicial, final,…) en los materiales específicos de formación de cada uno de estos grupos y comunidades.

- Dedicar encuentros determinados a la profundización enla Palabra, según el ritmo periódico de sus reuniones.

- Organizar espacios más amplios en determinados momentos del año para profundizar en esta perspectiva.

Respetando la autonomía de estos grupos habrá que acompañar insistiendo en esta dimensión como insoslayable. 

3. La Biblia en el contexto de las celebraciones 

Otro espacio concreto de potenciación de la presencia dela Palabraen la vida de las comunidades es la celebración. La celebración de la iglesia, especialmente la litúrgica y, más concretamente la eucaristía, constituye un ámbito privilegiado de proclamación dela Sagrada Escritura.Dentro de este ámbito habrá que prestar atención a: 

3.1 La Palabra celebrada

En ocasiones, el ritmo de la comunidad, bien de la parroquia en sentido amplio, bien de algún grupo determinado, vive la celebración dela Palabracomo cauce privilegiado de encuentro con ella. 

a) Las celebraciones dominicales sin presbítero

En muchos lugares dela Iglesiase está revelando como una necesidad cada vez más sentida. Y es previsible que, con el tiempo, lo sea en mayor medida. Este tipo de celebraciones obliga a una educación adecuada a la comunidad, pero, sobre todo, a quienes tendrán la responsabilidad de animarlas. Sería conveniente aprender de la experiencia que ya se ha tenido en otras iglesias diocesanas, especialmente en los denominados lugares de misión. 

b) Otras celebraciones centradas en la Palabra

En otras ocasiones, bien como parte del itinerario de un grupo determinado, bien como iniciativa que nace del arciprestazgo o de la parroquia, una celebración de carácter litúrgico se centra enla Palabra. Laconveniencia u oportunidad de estos encuentros tendrá que ser valorado en cada caso pero, realizados correctamente, se mostrarán bastante útiles a la hora de potenciar el protagonismo de la palabra en la comunidad cristiana. 

3.2 La Palabra en la Celebración de los sacramentos

El propio ritmo litúrgico sacramental nos aproxima al protagonismo dela Palabra. Estaes la que introduce en el sacramento y permite comprender y vivir su hondura. A través de distintos cauces esta realidad deberá ser tenida en cuenta. 

a) La monición

Dentro de su función (carácter introductorio, brevedad…) la monición puede presentarse como un instrumento importantísimo a la hora de comprender y profundizar enla Palabra. 

b) La proclamación de la Palabra

En muchas ocasiones el servicio más importante que se puede hacer a la profundización enla Palabraes su proclamación: que se oiga, que se proclame adecuadamente,… Se trata de aspectos sencillos que, cuidados convenientemente, constituyen un buen instrumento. 

c) La homilía «unión entre palabra, rito y vida»

Aunque la homilía no es la palabra más importante pronunciada en una celebración, la realidad es que, en muchos casos, el impacto de una celebración depende de la homilía que se haya realizado.  No debemos ser ingenuos con respecto a esto: la brevedad de la homilía, su eco real de la palabra proclamada, su adaptación a la vida, su conexión con el rito celebrado… no se puede improvisar. No todo vale… Desgraciadamente, en ocasiones, la homilía desproporciona la celebración, instruye poco, anima débilmente a vivir el evangelio y, lo que es peor, puede producir sensación de cansancio. Una homilía hecha de cualquier manera da a entender que para el que predicala Palabraes cualquier cosa. 

4. El estudio de la Biblia 

Es necesario que no renunciemos, como oferta pastoral, a ofrecer itinerarios de estudio y profundización dela Palabra. Laadecuada formación, también a nivel de contenidos, es un eslabón indispensable en la profundización creyente de la misma. Las posibilidades también en este campo son múltiples: 

4.1 Itinerarios de estudio bíblico

Pueden coincidir temporalmente con itinerarios orantes de la Palabrade Dios que reserven espacio para el estudio o bien constituir cauces específicos de formación. Se trata de acercarse en ellos a las cuestiones fundamentales de comprensión de la Biblia: origen, historia, inspiración, canon, interpretación, géneros literarios,.. Puesto que las ofertas son muchas, en cada caso habrá que aterrizar lo posible dentro de cada comunidad cristiana, grupo o movimiento[3]. 

4.2 Formación bíblica de carácter académico

La formación puede verse reforzada por el apoyo académico en los itinerarios. 

a) Ofertas presenciales

Cursos de formación bíblica (cursos diversos de formación, escuelas de agentes de pastoral).

Existen cursos específicos de formación bíblica nacidos de diferentes instituciones. Pensemos, por ejemplo, en las ofertas que patrocinala Casadela Biblia, en colaboración con algunas editoriales.

La Biblia en el marco de los estudios teológicos

Otras veces el cauce lo constituyen las asignaturas de contenido bíblico dentro de procesos teológicos de formación.La Escuelade Agentes de Pastoral, los planes de formación teológica del ISTIC son muestra de ello. Caben, en estos casos tanto modalidades a distancia como presenciales. 

b) Ofertas «on line»

En la era dela TICs(Tecnologías dela Informacióny Comunicación), resulta evidente que los estudios bíblicos también resulten accesibles a través de internet. Sin embargo, en este campo conviene ser bastante cautos. Las informaciones que en ocasiones tenemos en la web sobre el tema bíblico son propias de lecturas fundamentalistas y de muy poca calidad. Es necesario asegurarse con precisión de la fuente de información a la que accedemos. Y, en consecuencia, de la institución que ofrece informaciones o el seguimiento de cursos determinados de carácter bíblico. 

5. La Biblia y el presbítero. 

Todo lo dicho anteriormente afecta al presbítero, tanto en su propia espiritualidad como en el ejercicio de su misión. Si, como dice la Presbyterorum Ordinis, la misión principal del presbítero es el anuncio del Evangelio[4], todo lo que tenga que ver con la vivencia dela Palabra y con las acciones encaminadas a subrayar su protagonismo en la comunidad, tocarán de un modo directo a la vida del presbítero. Este apartado, no obstante, quiere llamar la atención sobre algunos aspectos concretos, en los que el día a día del pastor está más «directamente rodeado» porla Palabra. 

a) Palabra de Dios, Liturgia de las Horas y oración.

En el momento de nuestra ordenación diaconal prometimos «conservar y acrecentar el espíritu de oración y, fieles a ese espíritu, celebrarla Liturgiade las Horas». Esta liturgia constituye un permanente contacto del presbítero conla Palabrade Dios. Todos sabemos de los múltiples quehaceres y las múltiples urgencias a las que nos vemos sometidos cada día. Pero resulta necesario cuestionarse si nuestra celebración continuada dela Liturgiade las Horas está «conservando y acrecentando nuestro espíritu de oración» en torno ala Palabrade Dios. De lo contrario está dejando de ser un instrumento «eficaz» en ese camino de encuentro con Dios. ¿Qué pasos dar al respecto? 

b) Palabra de Dios y oración personal diaria

Aunque la Liturgiade las Horas está pensada como continua, diaria y periódica referencia a la Palabrae instrumento en la oración del presbítero, no constituye la única forma de encuentro con el texto bíblico. Sin el contacto pausado en la oración con la Palabrade Dios y, más concretamente, con el Evangelio, es difícil sostener un ministerio que quiera vivirse en clave evangélica como seguimiento de Jesús. Si «quien desconoce la Escrituradesconoce a Cristo»[5] como nos decía el texto anterior de Verbum Domini, citando a S Jerónimo, sería inexcusable que el presbítero «desconociese a su Señor». 

c) Palabra de Dios y Homilía

Ya se ha hecho referencia anteriormente a la homilía como herramienta pastoral importantísima. Sin embargo, ahora nos centramos en el ministerio de la homilía como fuente de alimento continuo para la vida del presbítero. La homilía, también la diaria, supone para quien la pronuncia una «disciplina continua» de lectura, meditación, oración, formación y anuncio de la Palabra. Porello, el presbítero, antes de preguntarse ante el texto bíblico «qué le digo a mi comunidad sobre esta Palabra», tendrá que preguntarse previamente «qué dice esta Palabra»[6] y «qué me dice esta palabra»[7]. Esto resulta indispensable. De hecho, las comunidades se quejan en ocasiones de que el presbítero en la homilía parece transmitir más «algo que sabe o que ha leído» que algo que «se nota que él experimenta en primera persona». 

d) Palabra de Dios y discernimiento pastoral

Antes de concluir, conviene decir una última palabra sobre el discernimiento pastoral. Todos somos conscientes de la complejidad del momento histórico en que vivimos. Tampoco se nos escapa que encontrar caminos al Evangelio en el seno de nuestro mundo occidental no está siendo sencillo. Ello exige un esfuerzo pausado de discernimiento pastoral para encontrar caminos adecuados en nuestra tarea evangelizadora.

Todo discernimiento se realiza, evidentemente, desde unos elementos de juicio. Lo que queremos poner de manifiesto bajo este epígrafe es que el presbítero ha de estar atento a que esos criterios que le orientarán en uno u otro sentido en las encrucijadas pastorales sean «evangélicos»[8]. Y ello resultará imposible si su propia vida no se va «configurando» segúnla Palabra de Jesús.  

Para la reflexión y el diálogo 

1.-¿Qué caminos de los propuestos en este documento ya están presentes en nuestros grupos, comunidades, parroquias, arciprestazgos, vicarías, diócesis? ¿Se están mostrando eficaces? ¿Cómo potenciarlos?

2.-¿Qué otros cauces, no mencionados aquí, están ya presentes en nuestra labor evangelizadora? ¿Cuál es su fruto?

3.-¿Qué otros cauces sería necesario y posible potenciar?

4.-¿Cómo crees que los presbíteros estamos viviendo lo expresado en l apartado 5:La Bibliay el presbítero?



[1] Los caminos pueden ser variados. En ocasiones, serán acciones sencillas: la difusión del texto bíblico en los hogares; invitaciones genéricas a la lectura; propuestas de acercamiento personal al texto evangélico de la eucaristía de cada día. En otras, la propuesta animará a otros procesos más pretenciosos que se ofrezcan a determinados miembros de nuestra comunidad: Ejercicios Espirituales anuales, Ejercicios Espirituales en la vida diaria, retiros mensuales en torno ala Palabra, el modelo conocido en la diócesis de Milán como Escuela dela Palabra, etc.

[2] Evidentemente, estos grupos pueden adoptar periodicidad diversa: semanal, mensual, en algunos momentos determinados durante el año, jornadas o semanas de itinerarios bíblicos,…

[3] La situación actual de la pastoral debiera hacernos audaces, pero también inteligentes en la organización de estas propuestas. Se trata de rentabilizar esfuerzos que, sin duda, serán importantes. Ello nos obliga a colocar en el horizonte la atención a iniciativas de carácter amplio y coordinado: interparroquiales, arciprestales, en el ámbito de las vicarías,.. diocesanas.

[4] «El Pueblo de Dios se reúne, ante todo, porla Palabra de Dios vivo, que con todo derecho hay que esperar de la boca de los sacerdotes [...] Los presbíteros, como cooperadores de los obispos, tienen como obligación principal el anunciar a todos el Evangelio de Cristo». (PO 4)

[5] Es importante poner de manifiesto el subrayado continuo que en estos últimos tiempos de nueva evangelización se está dando al acercamiento a la persona de Jesús. La Nueva Evangelización se concibe fundamentalmente como un anuncio de su persona y su mensaje. Probablemente, el interés de Benedicto XVI en su proyecto de varios volúmenes Jesús de Nazaret, vaya en esa línea. Es significativo, igualmente, que, en la investigación teológico-histórico-bíblica, este sea el actual campo de batalla. En los últimos 15 años se han publicado más de 20.000 títulos sobre cuestiones históricas y teológicas que afectan a la persona, vida y mensaje de Jesús de Nazaret.

[6] Es decir, una atención seria a la comprensión del texto bíblico, de su mensaje, de su forma de expresión,… Los recursos para formarse en esta dimensión son numerosísimos. Desde los libros directamente orientados a la ayuda en la preparación de la homilía a los importantes comentarios a los textos bíblicos, especialmente los Evangelios, que hoy tenemos a disposición en nuestra propia lengua.

[7] O, lo que es lo mismo, una invitación a la oración y escucha de un mensaje que le llega también al pastor de la comunidad como dirigido personalmente a él. 

[8] Conviene estar muy atentos a ellos. De lo contrario, se cae en el riesgo de querer potenciar el proceso evangelizador desde actitudes, pretensiones, estilos o acciones… que no son transparencia del mensaje de Jesús. Y ello, aunque pudiese crear el espejismo de «los resultados», terminará por convertirse en un «desmentido» de lo mismo que anunciamos. En otras palabras, cada opción debiera nacer de un planteamiento de fondo que pudiera expresarse sencillamente así: «con el evangelio en la mano, ¿qué debemos hacer?».


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