S?bado, 31 de marzo de 2012

Reflexión a las lecturas del Domingo de Ramos - B, ofrecida por el sacerdote Don Juan Manuel Pérez Piñero bajo el epígrafe "ECOS DEL DÍA DEL SEÑOR".

Domingo de Ramos B 

Queridos amigos y amigas:

El Domingo de Ramos, de tanto arraigo entre nosotros, es el pórtico de la Semana Santa. Cuántas gracias debemos dar al Señor que nos concede el don inmenso de celebrar un año más, los días de su Pasión, Muerte y Resurrección, que culminan en la Pascua. No sé si habrá en el mundo una fiesta que se celebre tanto: 40 días de preparación - la Cuaresma – y 50 de celebración– La Pascua y el Tiempo Pascual -. Así es la Fiesta principal de los cristianos. Y ya sabemos que una fiesta que no se prepara, o no se celebra o sale mal.

Habrá personas en esta Semana Santa que lamenten que el clima espiritual no es muy grande, que debería haber más gente en las celebraciones, que el compromiso de vida y el testimonio cristiano son un tanto débiles… Es normal, porque mucha gente no ha celebrado la Cuaresma o no la ha celebrado bien. Con todo, hemos de pedir a Dios, nuestro Padre, el gran don de aprovechar al máximo estos días santos. Y, como decimos alguna vez, las fiestas religiosas tienen su centro en las celebraciones de la Iglesia y en el corazón de los fieles. ¿Quién no valora tantas manifestaciones externas de estos días, especialmente, “las procesiones de Semana Santa”? Estos actos en la calle tienen mucha importancia y están llamados a hacer mucho bien a la hora de expresar y alimentar lo que tiene lugar en nuestros templos y en nuestros corazones, pero tampoco podemos reducirlo todo a ver esta o aquella procesión o, incluso, la Procesión Magna donde exista.  Da pena ver a tanta y tanta gente significada, que toma parte en las procesiones pero no en las celebraciones de la Iglesia… Qué necesidad tenemos de que poco a poco vayan comprendiendo el significado de las procesiones que no tienen sentido sin conexión con los actos de culto de los cuales proceden…

Una de las procesiones más hermosas es la del Domingo de Ramos que forma parte de la Liturgia del día… No se trata sólo de recordar la Entrada de Jesús en Jerusalén. Se trata, más bien, de actualizarla, revivirla…, y de dar testimonio de que Jesús de Nazaret es el Mesías – Rey, descendiente de David, el Hijo del Altísimo que viene “en nombre del Señor” y al que aclamamos: “¡Hosanna en el Cielo!” Este día, los judíos llevaban a casa el cordero que se tenía que sacrificar en la Pascua. Y este es el día en que entra en Jerusalén “el Cordero de la Pascua Nueva”, “el Sacerdote de la Nueva Alianza”.

En todas las celebraciones de este Domingo se recuerda y se celebra, de algún modo, la Entrada de Jesús en Jerusalén: con la Procesión, en torno a la Misa principal, o con la “Entrada Solemne”, o con la “Entrada Simple”, según convenga al mejor servicio de la comunidad que se reúne. A continuación, tiene lugar “la Misa de Pasión”, cuya lectura más importante es la Pasión del Señor según el evangelista de cada año o ciclo; este año, la de S. Marcos, y que puede leerse también en su forma breve… De esta forma, el Domingo de Ramos nos centra en la Semana Santa: La Entrada triunfal de Cristo en Jerusalén prefigura su Resurrección gloriosa que celebramos, llenos de júbilo, el Domingo de Pascua.

La Misa de Pasión nos centra en la Cruz o, mejor, en la Pasión del Señor, que es el centro de la semana… El Santo Hermano Pedro recordaba que su madre lloraba cuando se leía estos días en casa, la Pasión del Señor. Y así sucedía a mucha gente en los siglos pasados… ¡Y no deberíamos olvidarlo!

Y continúa la Cuaresma…, que va a concluir en la tarde del Jueves Santo con el comienzo de Triduo Pascual.

Termino con el deseo ferviente de que ante el don de Dios que constituye la Semana Santa para todos y cada uno de nosotros,  sepamos corresponder acogiendo al Señor en nuestro corazón, especialmente, por la recepción de los sacramentos, y transmitiendo, de algún modo, su mensaje, con un testimonio de palabra y de vida cada vez más convincente. 

¡FELIZ DOMINGO! ¡BUENA SEMANA SANTA! ¡FELICES PASCUAS!


Publicado por verdenaranja @ 10:30  | Espiritualidad
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