Viernes, 20 de julio de 2012

Reflexión a las lecturas del domingo décimosexto del Tiempo Ordinario - B, ofrecida por el sacerdote Don Juan Manuel Pérez Piñero bajo el epígrafe "ECOS DEL DÍA DEL SEÑOR".

Domingo 16º del T. Ordinario B 

         Vuelven los apóstoles de la misión contando a Jesús todo lo que habían hecho y enseñado. El domingo pasado contemplábamos como los mandaba de dos en dos con una serie de recomendaciones… Estar con Jesucristo, ser enviado por Él y volver a Él… ¡He ahí las características que constituyen la vida del apóstol ! Hay cristianos que, cuando van a realizar una tarea apostólica de modo individual o en grupo, comienzan ante el Sagrario de la Parroquia y, después que la han realizado vuelven de nuevo a él.

         Jesús se lleva a los Doce en barca a un sitio “tranquilo y apartado” a descansar un poco. ¡Se los lleva de vacaciones! ¡Qué importante es ir de vacaciones con el Señor! Yo digo a veces que en la vida espiritual no puede haber vacaciones. Porque ésta no consiste en el cumplimiento de unos deberes religiosos sino que comporta una vida nueva con todas sus necesidades y exigencias…

         Cuando S. Juan Bosco hablaba a los jóvenes que atendía en el Colegio, de las vacaciones, les decía que, a veces, son la “vendimia del diablo”. ¡Que no sea así para nosotros! Que en las vacaciones, los que podamos tenerlas, haya espacio para cuidar de la vida de Dios en nosotros.  Hay cristianos, muchos cristianos que lo hacen así. Y ¿quién no recuerda las “actividades de verano” que organizan colegios e  instituciones de la Iglesia, para que tantos y tantas pueden “descansar un poco”.

         Pero había gente que andaba como “ovejas sin pastor”…Y, al embarcar, los reconocieron, se les adelantaron y cuando llegan al lugar elegido y desembarcan, se encuentran con una multitud en busca de el Señor. Y dice el Evangelio que a Jesús le dio lástima de ellos; y se puso a enseñarles con calma.  “¡Le estropearon las vacaciones al Señor!”  Pero su reacción no fue de enfado o nerviosismo, nos les dice: ¿No saben que tengo que descansar un poco? Nosotros diríamos: ¿No saben que estoy de vacaciones? ¿No saben Vds. que necesito descansar? ¿No les parece que ya está bien todo que hago por Vds? Ahora, déjenme descansar un poco… Vengan otro día…

No podemos olvidar que las vacaciones no constituyen un valor absoluto. Hay muchas personas que, en el tiempo de vacaciones, tiene que trabajar mucho, especialmente, las madres… O tienen que resolver unas necesidades urgentes, o tienen que cuidar un familiar o amigo enfermo o que necesita ayuda. ¡Y tantas cosas más…! Pero para eso, hace falta tener un corazón bueno y sensible como el de Jesucristo que “le dio lástima” de aquella gente…

         Frente a aquellos malos pastores del Antiguo Testamento, que dispersan las ovejas, las expulsan y no las guardan, como dice la primera lectura, Jesús es el Pastor bueno que anuncia allí el profeta, un descendiente de David que se llamará “el Señor nuestra justicia”. El es el verdadero Pastor del Nuevo Testamento. Y Él cuenta con nosotros, miembros de su Cuerpo, para que le ayudemos, con palabras y obras, a seguir siendo el Pastor bueno de su pueblo.                           

                            ¡BUEN VERANO! ¡FELIZ DÍA DEL SEÑOR!


Publicado por verdenaranja @ 22:49  | Espiritualidad
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