Jueves, 18 de octubre de 2012

Ideas para la homilía del día del DOMUND 2012, sugerida en el Guión Litúrgico publicado en la revista misionera ILUMINARE, Nº 386 - OCTUBRE 2012, recibida en la parroquia con los materiales para su celebración.

· La lectura del profeta Isaías describe una figura llena de enigmas: la del “siervo” que voluntariamente se ofrece a Dios para cumplir su plan de salvación y, por medio de su propio sufrimiento, manifestar a todos la gracia divina. El “siervo” se asocia a la culpa en que todos han caído, pero por su inocencia y su justicia ante Dios, la expía y la borra.

· El alcance de este misterio solamente puede ser plenamente comprendido a la luz del Nuevo Testamento. En el salmo pedimos: “Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti”; es el grito que sale de la boca del hombre que gime bajo el peso de sus culpas y que sabe que solamente Dios puede librarle de la situación de angustia en que vive por causa de su pecado. Sin embargo, muchas veces nuestras mismas culpas nos impiden descubrir la profundidad de la misericordia de Dios, e incluso algunos dejan de esperar en su gracia y su perdón. Cristo se entrega “por todos” (Evangelio) y la universalidad de su salvación es fuente de vida y esperanza en cualquier situación, por desesperada que parezca a los ojos de los hombres.

· Es más, Cristo es el gran sumo sacerdote “que ha atravesado el cielo” (2.ª lectura). Jesús va a la pasión “voluntariamente aceptada” (Plegaria Eucarística II) para que el hombre conciba en su corazón la esperanza de que Él siempre se compadece de nosotros, porque “ha sido probado en todo, como nosotros”; así nos introduce ante “el trono de gracia” para alcanzar siempre misericordia de parte de Dios.

· El pasaje del Evangelio muestra claramente cuánto nos cuesta entrar en este misterio de la gracia misericordiosa y salvadora de Dios. Los discípulos no comprenden la misión de Jesús y están demasiado preocupados por alcanzar grandeza y poder según los criterios del mundo. Jesús no se escandaliza ni se lo recrimina en modo alguno: les ofrece la cordial invitación a “beber su cáliz” y a participar de “su bautismo”. Es la misma invitación que nos dirige a nosotros, sus discípulos de hoy en día, a que comprendamos que la grandeza está en el servicio.

· Solo la fe puede captar este misterio, y la fuerza que nos da el “mantenernos firmes” en ella transforma nuestras vidas y nuestro mundo. Manteniéndose firme en la fe es como el cristiano participa del sacerdocio de Cristo, porque hace de su vida una entrega total; entrega que es “sacerdotal”, al ofrecerse a sí mismo a Dios y dar testimonio de Cristo con su vida, lo que también implica dar razón de su esperanza (cf. LG 10). Como dice el Papa en su Mensaje para esta Jornada: “La fe es un don que se nos ha dado para ser compartido. [...] Es el don más importante que se nos ha dado en nuestra existencia y que no podemos guardarnos para nosotros mismos”.

· La cambiante situación del mundo nos exige creatividad para proponer el Evangelio, como el Papa expresa en su Mensaje: “La cooperación misionera se debe ampliar hoy con nuevas formas para incluir no solo la ayuda económica, sino también la participación directa en la evangelización. [...] La celebración del Año de la Fe y el Sínodo de los Obispos sobre la nueva evangelización serán ocasiones propicias para un nuevo impulso de la cooperación misionera, sobre todo en esta segunda dimensión”.


Publicado por verdenaranja @ 11:55  | Homil?as
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