Domingo, 11 de noviembre de 2012

Carta de monseñor Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas, para el domingo trigésimo primero durante el año (4 de noviembre de 2012) (AICA)

“Santidad: ayer y hoy”

Hace algunos días hemos celebrado un acontecimiento importante para la Iglesia, la Solemnidad de todos los Santos, y al día siguiente “la conmemoración de todos los fieles difuntos”. En estas dos celebraciones la Iglesia tiene presente a aquellos que han partido a la Casa del Padre. En el caso de los santos son aquellos varones y mujeres que como nosotros experimentaron el llamado a la santidad y han buscado responder cumpliendo la voluntad de Dios en sus vidas. Varones y mujeres con nuestras mismas fragilidades y búsquedas, que la Iglesia con la potestad de las “llaves” los ha declarado Santos. Ellos son miles, algunos los conocemos, y a ellos le imploramos que en la Casa del Padre donde están intercedan a Dios por nosotros, y por nuestras peticiones. Al día siguiente rezamos por todos los difuntos. Miles de personas rezarán en los cementerios, en las Iglesias… por sus seres queridos.

En realidad queremos subrayar en esta reflexión dominical, sobre la necesidad de recordar que todos estamos llamados a la santidad. Por ahí equivocadamente podemos creer que la santidad es un llamado privilegiado para otros. O bien erróneamente pensamos que los santos fueron varones o mujeres que se caracterizaron solo por realizar grandes milagros, y ser personajes cuyas vidas fueron “siempre” extraordinarias… En realidad la santidad es un llamado para todos, para ser asumido en la vida diaria, en cada opción, en la cotidianidad.

Es cierto que aunque sabemos de “la universal vocación a la santidad en la Iglesia”, los contextos de nuestro tiempo hacen que las palabras “santidad”, “virtud” y otras, tengan muy poca presencia en los avances tecnológicos y globalizados de nuestra época. Sin embargo la virtud, y la búsqueda aún con dificultades de la vida virtuosa de tantas personas, hace que en nuestro tiempo encontremos signos de esperanza.

Nosotros en este inicio del siglo XXI, hemos percibido especialmente en “Aparecida” que la evangelización hoy, como ayer, requiere que renovemos nuestro compromiso de ser “discípulos y misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos en Él tengan vida”.

El próximo domingo 18 de noviembre ocurrirá un acontecimiento muy importante para la Iglesia, y especialmente para la Iglesia en la Argentina, la Beatificación de la hna. “María Crescencia Pérez” que se realizará en la provincia de Buenos Aires. Es una nueva Beata Argentina, y la Iglesia la propone como un modelo para que con su compromiso y vida nos invite a comprender mejor que todos estamos llamados a la Santidad. La Hna. María Crescencia nació en San Martín, Provincia de Buenos Aires el 17 de Agosto de 1897, y murió el 20 de mayo de 1932 en Chile. Muy joven sintió el llamado a la vida religiosa e ingreso y entregó su vida para servir en la congragación de las Hermanas del Huerto. Su consigna fue “hacerse toda, a todos”, y sobre todo en Vallena, Chile, fue testigo del Señor tanto en su vida, como en su enfermedad y muerte. También rezamos especialmente por la pronta Beatificación de nuestro querido Cura Brochero. Él es un modelo de cura que se entregó a las cosas de Dios y a su gente. A ellos encomendamos nuestra tarea evangelizadora, sabiendo que la santidad es aquello que hace consistente todas nuestras iniciativas pastorales.

También el próximo domingo 18, como todos los terceros domingos de noviembre, celebraremos una nueva peregrinación a “Loreto”, en donde tendremos especialmente presente la memoria de la evangelización realizada por muchos hace varios siglos atrás, especialmente por nuestros Santos Mártires de las Misiones, que con sus vidas y su sangre entregada en su misión por anunciarlo a Jesucristo, nos permiten asumir los desafíos presentes. La Iglesia en Misiones, con la fuerza y el gozo de vivir inserta en el corazón de las antiguas Misiones Jesuíticas, es heredera del espíritu que animó a los misioneros a evangelizar a los pueblos indígenas, y que se testimonia en las reducciones dispersas en su territorio. En estas tierras han plantado la evangelización hombres y mujeres que vivieron la santidad, entre ellos San Roque González, San Juan del Castillo y San Alfonso Rodríguez, los Mártires de las Misiones.

El próximo 18 como todos los años suspenderemos todas las Misas el domingo por la mañana, para ir caminando, en bicicletas, autos y colectivos, y reunirnos y celebrar juntos a las 9 horas la Misa central.

Pidamos este domingo que la memoria de los santos, nos ayude a vivir hoy la santidad.

¡Un saludo cercano y hasta el próximo domingo!

Mons. Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas


Publicado por verdenaranja @ 19:35  | Hablan los obispos
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