Lunes, 14 de enero de 2013

Subsidio litúrgico para la JORNADA MUNDIAL DE LAS MIGRACIONES 2013  a celebrar el 20 de Enero, recibido en laparroquia con los materiales para su celebración.

DOMINGO II DEL TIEMPO ORDINARIO JORNADA MUNDIAL DE LAS MIGRACIONES 2012
Subsidio litúrgico para el monitor

ANTÍFONA DE ENTRADA

Reunido el pueblo, el sacerdote con los ministros va al altar, mientras se entona el canto de entrada. Si no hay canto de entrada, los fieles o algunos de ellos o un lector recitarán la antífona de entrada de la Misa del II Domingo del Tiempo Ordinario (Sal 65, 4):

Que se postre ante ti, oh Dios, la tierra entera; que toquen en tu honor; que toquen para tu nombre, oh Altísimo.

O bien de la Misa «Por los prófugos y exiliados» (Jr 29, 11. 12. 14):

Dice el Señor: Tengo designios de paz y no de aflicción, me invocaréis y yo os escucharé, os congregaré sacándoos de los países y comarcas por donde os dispersé.

MONICIÓN DE ENTRADA

Tras el saludo inicial del sacerdote, el diácono, u otro ministro idóneo, hace la siguiente monición sobre el sentido de la jornada:

Hermanos y hermanas, sed todos bienvenidos a la celebración de esta eucaristía donde la Iglesia nos propone hoy conmemorar la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado.

En un tiempo de dificultad para todos, donde parece que la fe y la esperanza nos flaquean, Benedicto XVI nos anima a confiar en Dios, que nunca abandona a sus criaturas. Caminar desde la fe y la esperanza, responder a los retos que la vida hoy nos plantea desde este binomio. Aceptar la invitación de Isaías a luchar sin descanso hasta que la justicia y la salvación lleguen a todos los pueblos. Vivir convencidos de que todos tenemos un don que aportar al bien común, como nos dirá la segunda lectura. Y, sobre todo, pedir al Señor que nos aumente la fe en Él, que, como escucharemos en el evangelio, en Caná comenzó a manifestar su gloria y creció la fe de sus discípulos.

Pongamos, por tanto, nuestras vidas y las vidas de nuestros hermanos migrantes ante el Señor, que camina junto con nosotros, caminemos como peregrinos llenos de fe y esperanza. Porque como nos dice el Papa recordando la Gaudium et spes, «nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón».

Dado que todos somos importantes a los ojos de Dios, renovemos en esta eucaristía nuestro compromiso de anunciar esta Buena Nueva y compartirlo con todos los hombres y mujeres de cualquier procedencia o nacionalidad. 

MONICIÓN A LA LITURGIA DE LA PALABRA

Tras la oración colecta, todos se sientan, y el monitor puede hacer la siguiente monición:

En la primera lectura, del profeta Isaías, vamos a escuchar la voz de la esperanza, «los pueblos verán tu justicia, no callaré, no descansar» y la fe inquebrantable ante Dios:

La situación que vivía Jerusalén, de devastación por los babilonios y el drama del exilio, ciudad «devastada», «abandonada», son sustituidos por nombres de amor y ternura: «Mi favorita», «Desposada».

El profeta nos invita a la esperanza y a la fe, también hoy, también para nuestra Iglesia universal, donde todos somos hermanos.

En la segunda lectura san Pablo nos habla de la diversidad y de la unidad. Nos dice: «En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común». Esta es la clave de la convivencia, todos tenemos un don con el que colaborar en la comunidad. Nadie está excluido, sino que todos recibimos gratuitamente de Dios un carisma que aportar.

Finalmente, el texto del evangelio de Juan nos pone de manifiesto el primer signo que realiza Jesús a petición de su madre: convierte el agua en vino en las bodas de Caná de Galilea. Signos y gestos que hacen que crezca la fe de los discípulos.

ORACIÓN UNIVERSAL

Las intenciones son propuestas por un diácono o, en su defecto, por un lector u otra persona idónea.

Te pedimos, Señor, por la Iglesia universal, esta gran comunidad que formamos todos los bautizados de todos los pueblos y culturas, para que sea un signo visible de tu evangelio que acoge la diversidad de todos y nos convoca a la unidad. Oremos.

R. Señor, escucha y ten piedad.

Te pedimos, Señor, por nuestros gobernantes. Dales la luz para que su política esté basada en la igualdad de todos los hombres y sus leyes favorezcan la integración y los derechos de las personas inmigrantes. Oremos.

R. Señor, escucha y ten piedad.

Te pedimos por las personas inmigrantes, para que juntos seamos capaces de crear comunidad de hermanos, para que en la convivencia nadie sea rechazado por su color o raza, para que tomemos conciencia de su dignidad de hijos e hijas de Dios y en nuestra ciudad encuentren el apoyo y la acogida que necesitan. Oremos.

R. Señor, escucha y ten piedad.

Y entre esas personas inmigrantes hoy ponemos ante ti, Señor, a todos los fallecidos en el paso del Estrecho y por todos aquellos que no han podido realizar su sueño de una vida mejor. Oremos.

R. Señor, escucha y ten piedad.

— Y también te pedimos, Señor, por todos nosotros, por nuestra comunidad, para que mantengamos siempre viva la fe y la esperanza en que un mundo mejor es posible, un mundo donde tu Reino lo hagamos más visible, donde las personas que vienen de otros países se sientan colaboradores y protagonistas del mismo. Oremos.

R. Señor, escucha y ten piedad.


Publicado por verdenaranja @ 21:10  | Migraciones
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