Viernes, 18 de enero de 2013

Subsidio litúrgico para la misa de la jornada de la Infancia Misionera 2013, publicada en la revista ILUMINARE, Nº 387 - ENERO 2013 recibida en la parrquia con los materiales para su celebración el 27 de Enero.

27 de Enero 2013 - Jornada de infancia misionera

Guión litúrgico para la Eucaristía

MONICIÓN DE ENTRADA 

Como cada año, en el cuarto domingo de enero, celebramos, en el Día del Señor, la Jornada de la Infancia Misionera. Obras Misionales Pontificias propone, como lema de este 2013, “Con los niños de Europa... acogemos a todos como Jesús”, en continuidad  con los otros lemas de los cuatro últimos años.

La propuesta es una invitación a los más pequeños para que se unan a los niños europeos y, todos juntos, puedan acoger a todos los niños del mundo como lo hizo Jesús. Además, este año que celebramos el 170 aniversario del nacimiento de la Infancia Misionera en Nancy (Francia), el objetivo es lograr que “los niños ayuden a los niños”, como propuso su fundador.

Hoy, 170 años después, los niños de España, unidos a los demás de Europa, quieren seguir ayudando a todos los niños del mundo, y una manera de realizar esa ayuda es con la acogida; una acogida fraterna y cordial, como la que Jesús y su Iglesia dispensan a todos los fieles cada vez que nos reunimos para celebrar la Eucaristía, a la que todos son invitados y bienvenidos. Con alegría, dispongámonos a acoger al sacerdote que nos preside.

ACTO PENITENCIAL

Puestos en la presencia de Jesús, que hoy nos dice que ha venido a anunciar el Evangelio a los pobres, la libertad a los cautivos y la vista a los ciegos, reconocemos que necesitamos de su amor y de su perdón:

Por las veces que mostramos indiferencia y “pasamos” de las necesidades de los otros, no siendo para ellos una Buena Noticia. Señor, ten piedad.

Por querer siempre que otros hagan lo que yo quiero, como yo quiero, sin escuchar, sin intentar comprender y no respetando su libertad. Cristo, ten piedad.

Por las veces que no nos damos cuenta de las necesidades de nuestros amigos y de las personas que tenemos a nuestro alrededor. Señor, ten piedad.

MONICIÓN A LAS LECTURAS

Las lecturas de este domingo llaman a la unidad, a la unidad en torno a Dios. La primera muestra a todo el pueblo de Dios escuchando su Palabra, y en la segunda Pablo usa el símil del cuerpo humano para explicar la diversidad y la unidad de la Iglesia: miembros diversos que forman un solo cuerpo. Es la escucha atenta de la Palabra y el reconocernos formando un solo cuerpo lo que nos permite descubrir el mensaje liberador de Jesús, el Mesías. Esto es lo que nos hace capaces de ser en nuestros días una Buena Noticia para los demás, como Jesucristo lo fue y lo es para todos. 

SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA 

· La llamada a la unidad de las lecturas puede relacionarse con las palabras del lema de la Jornada: “Con los niños de Europa” y “acogemos”. Es verdad que el pequeño aporte de un niño a la Infancia Misionera no es más que una gotita de agua ante tantas necesidades, pero no es menos cierto que los océanos se forman con la suma de pequeñas gotas de agua. Esto es lo que ha pasado y celebramos en el 170 aniversario de la Infancia Misionera.

· “Acogemos... como Jesús”, afirmamos en el lema de esta Jornada, y hoy el Evangelio nos presenta a Jesús como Buena Noticia, como libertad, como luz que ilumina, que da vista. Acoger es todo esto: ser una buena noticia, un motivo de alegría, de esperanza, de ilusión, como lo es la Infancia Misionera para tantos niños que necesitan de escuelas, de atención sanitaria, de formación cristiana...

· Tanto la Jornada de la Infancia Misionera como la Palabra de Dios nos invitan a acoger, a tender la mano al que nos necesita, al cautivo, al ciego... Es lo que hace 170 años los niños de Nancy, motivados por el obispo Forbin-Janson, hicieron con los pequeños de China, a los que no conocían, sino solamente de oídas, y que aún no habían sido bautizados; con su generosidad aquellos niños iniciaron la Obra de la Infancia

ORACIÓN DE LOS FIELES

Tras confesar, en este Año de la Fe, nuestra fe en Dios, que nos ama y que manifiesta su amor en la acogida que Cristo nos hace en la Eucaristía, presentamos confiados nuestras oraciones, diciendo: Acoge nuestra oración.

Por la Iglesia, extendida por todo el mundo, para que sea luz en medio de las dificultades, motivo de esperanza para los que sufren y lleve el mensaje de Jesús a toda persona y a todo lugar. Oremos.

Por la Iglesia en Europa, para que abra sus puertas a las necesidades de los niños que viven en su territorio, sepa acoger fraternalmente a los que llegan con sus padres procedentes de otros continentes, y atienda solícita y fraternalmente a los que viven en situaciones de necesidad. Oremos.

Por los que tienen responsabilidad en el gobierno de las naciones y en el mundo de la economía, para que, siendo conscientes de las necesidades de sus pueblos, especialmente las de los más débiles y los niños, actúen buscando siempre la paz y el progreso de sus pueblos. Oremos.

Por todos los que sufren, especialmente por los niños que padecen las consecuencias de la crisis, tienen que vivir con sus padres en la calle y carecen de lo necesario para llevar una vida digna, para que vean en nosotros un motivo de esperanza. Oremos.

Por todos nosotros, que cada domingo escuchamos la Palabra de Dios, para que vivamos conforme a su voluntad, abiertos a las necesidades de nuestros hermanos, especialmente las de los más pequeños, y los acojamos, como Jesús los acogía y bendecía. Oremos.

Escucha, Padre de bondad y misericordia, nuestras oraciones y atiende las necesidades de tus hijos más pequeños. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor, que fue niño como nosotros, y tuvo que vivir en su infancia la persecución y la migración.

PRESENTACIÓN DE LAS OFRENDAS

Nos disponemos a preparar el altar, y a la hora de hacerlo no podemos dejar de pensar en los niños necesitados de Europa y del mundo entero. Por ello, junto con el pan y el vino, que se convertirán en el Cuerpo y la Sangre de Cristo que nos acoge y alimenta a todos, ponemos ante el altar parte de nuestros bienes, que serán signo de la acogida fraterna a todos los niños y niñas necesitados del mundo.

José Luis Bleda. Delegación Diocesana de Misiones, Cartagena


Publicado por verdenaranja @ 12:53  | Misiones
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