Viernes, 18 de enero de 2013

Reflexión a las lecturas del domingo segundo del Tiempo Ordinario ofrecida por el sacerdote Don Juan Manuel Pérez Piñero bajo el epígrafe "ECOS DEL DÍA DEL SEÑOR"

Domingo 2º del T. Ordinario C 

Podíamos decir que el de  hoy es el Evangelio de la Virgen y de las bodas. La intención mariana del texto es evidente. En un primer momento, la Virgen ocupa el centro de la escena: “En aquel tiempo había una boda en Caná de Galilea y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda”. Es posible que los novios fueran familiares o muy allegados a Ella. Y parece que estaba al tanto de todo lo que sucedía y, por eso,  se dio cuenta de que faltaba vino. ¿Y cómo se podía resolver aquella dificultad tan grave? ¿Dónde conseguir ahora el vino? María tiene conocimiento del “misterio de Jesús”: de su poder y de su bondad. Sólo ella conoce “el secreto”. Y lo pone todo en sus manos: “No les queda vino…” “Haced lo que Él diga…”.El relato concluye con un resumen del evangelista que dice: “Así, en Caná de Galilea, Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria y creció la fe de sus discípulos en Él”.

Es, por tanto, una gran manifestación de Jesucristo la que se produce en estas bodas. Por eso forma parte de la Solemnidad de la Epifanía del Señor como comentábamos el otro día.

Es este un texto importante a la hora de reflexionar sobre la Virgen, especialmente, sobre su función intercesora…, e, incluso, puede servirnos para revisar nuestra relación con la Virgen cuando está comenzando un nuevo año.

Y decíamos también que es el Evangelio de las bodas por la frecuencia con que se usa este texto en dichas celebraciones, y por todo el misterio que representa.

Cuando hablamos con los novios, solemos recurrir a este texto a la hora de tratar de la presencia del Señor en el matrimonio cristiano. Hablamos, incluso, de la necesidad y la importancia de “invitar a Jesucristo” a la boda y de tomar conciencia de que la presencia y la acción de Cristo en el matrimonio cristiano viene garantizada por un sacramento.

          Por tanto, en medio de una boda, lugar de alegría, ilusiones y esperanzas,  realiza Jesús su primer milagro. Él es el novio (Mt 9,15); el que viene a desposarse con la humanidad y así, a elevar al hombre a una relación esponsal con Dios. Leí estos días que la Navidad es una “Fiesta de Nupcias con Dios”.

La primera lectura anuncia los tiempos del Mesías con  la imagen de unas bodas de Dios con su pueblo…   La abundancia de vino prefigura los dones mesiánicos que trae al mundo. De dones para la edificación de la comunidad trata hoy la segunda lectura.

Ojalá que este acontecimiento que nos presenta el Evangelio de este domingo, haga que también nosotros, como los discípulos, contemplemos la gloria de Cristo y crezca nuestra fe en Él.  

¡BUEN DOMINGO! ¡FELIZ DÍA DEL SEÑOR! 


Publicado por verdenaranja @ 17:10  | Espiritualidad
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