Martes, 05 de febrero de 2013

Carta monseñor Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas para el quinto domingo durante el año (3 de febrero de 2013). (AICA)

Abiertos a la Esperanza

Con esta carta dominical estamos introduciéndonos en la vida de este año 2013. En el mes de febrero según nuestras costumbres empiezan a recobrar vida las actividades, como las escuelas e institutos, las mismas comunidades y parroquias el inicio de la cuaresma en pocos días, los consejos pastorales, la catequesis y otras actividades evangelizadoras. Nuestra realidad evangelizadora en la Iglesia es intensa y ponemos en las manos de Dios a los nuevos Párrocos que están asumiendo diversas comunidades durante estas semanas, así como el inicio de las actividades del Seminario Diocesano “Santo Cura de Ars”.

El texto del evangelio de este domingo (Lc.4,21-30), nos presenta el comienzo de la predicación de Jesús, en Nazareth, leyendo en la sinagoga el texto del profeta Isaías: "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. El me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimido y proclamar un año de gracia del Señor" (Lc.4,18-19), en el texto de este domingo el Señor dice “Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír” (Lc.4,21). Con la llegada del Señor, el Reino ya está entre nosotros. Quizá esta primera afirmación sea una clave de este año que iniciamos, el ponerlo a Cristo, el Señor en el centro de nuestra vida, y abrir nuestro corazón para comprender que formamos parte de un Reino, que no nos quita los compromisos cotidianos y nos hace tener un estilo de vida diferente a los que la sociedad consumista ordinariamente nos propone. A la comprensión de este “Reino” de la cual formamos parte y al cual acceden sólo los pobres de Espíritu y no los soberbios, accedemos por el don de la fe.

El texto del evangelio de este domingo de San Lucas sigue señalando que muchos no entienden este lenguaje del Señor. Y Él subraya con ejemplos de los profetas Elías y Eliseo que Dios obra no sólo en el pueblo elegido, en los practicantes de la época, porque muchos no escuchaban. Él elige a algunos extranjeros que seguramente se sentían verdaderamente necesitados: “También había muchos leprosos en Israel en el tiempo del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, el Sirio “(Lc.4.27).

Al empezar este año será importante disponernos con ánimo renovado y humildad a vivir la fe en la vida cotidiana, una espiritualidad que impregne nuestra vida familiar, trabajo y compromisos. Para vivir el encuentro con Jesucristo el Señor, por quién nos llamamos cristianos, y para seguir su propuesta, no necesitamos de milagros, ni de apariciones, ni de revelaciones extraordinarias, sino que necesitamos abrirnos al “Don de la Fe”, y ponerlo en práctica con la sencillez propia de la Palabra de Dios.

Empezamos este año con mucha esperanza de consolidarnos en diversas iniciativas que venimos trabajando durante estos años. En todos los casos y en las diversas vocaciones, sobre todo nuestro laicado, que es la mayoría del Pueblo de Dios, nos encaminamos a renovar nuestro compromiso evangelizador para ser instrumentos de una “cultura misionera, de una sociedad más humana y con valores que nos permitan proyectarnos en la esperanza”.

Un saludo cercano y hasta el próximo domingo!


Mons. Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas