Jueves, 08 de agosto de 2013

Reflexión a las lecturas del domingo dieciocho del Tiempo Ordinario - C ofrecida por el sacerdote don Juan Manuel Pérez Piñero bajo el epígrafe "ECOS DEL DÍA DEL SEÑOR"

Domingo 18º del Tiempo Ordinario C

 

Trabajar, esforzarse por tener lo necesario es un bien, un deber.   Y “vio Dios todo lo que había hecho y era muy bueno” (Gn 1, 31).

Pero, como sucede con todas las cosas, los bienes materiales se pueden usar bien o mal.

Con frecuencia se hace del dinero un dios. La segunda lectura de este domingo nos previene de “la codicia que es una idolatría”, un dios ante el cual se sacrifica todo tantas veces, incluso, la propia conciencia y los valores más grandes y sagrados de la persona.

Muchas  veces se vive encandilado por las cosas materiales, sin capacidad para valorar nada, más allá del dinero y de lo material.

La Palabra de Dios de este domingo ridiculiza esta actitud y nos ofrece la verdadera solución.

La primera Lectura nos dice que “hay quien  trabaja con sabiduría, ciencia y acierto y tiene que legarle su porción al que no ha trabajado. También esto es vanidad y grave desgracia”. Y se pregunta: “Qué saca el hombre de todos los trabajos y preocupaciones que lo fatigan bajo el sol? De día su tarea es sufrir y penar; de noche no descansa el corazón. También esto es vanidad”.

El Evangelio nos previene de toda clase de codicia. Pues, “aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes”. Y concluye la parábola del rico insensato, presentándonos la verdadera solución: “Así es el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios”.

Por eso, el Señor nos invita a atesorar para el Cielo (Mt 6,19-20); y la segunda lectura de hoy nos recomienda buscar “los bienes de arriba…”

¡He ahí la cuestión fundamental: ser rico ante Dios!

          Se trata, por tanto, de buscar lo necesario, pero sin hipotecar el corazón, sin dejarnos encandilar ni anular por nada.

          El desorden del rico de la parábola no consiste en conseguir una buena cosecha, sino en su conclusión: “hombre, tienes bienes acumulados para muchos años: túmbate, come, bebe y date buena vida”.

          Constatamos aquí la importancia de aquella recomendación del Señor: “Buscad primero el Reino de Dios y su justicia y todo lo demás se os dará por añadidura”(Mt 6,33).

          Es lógico que repitamos en el salmo responsorial: “Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación”.

 

                                        ¡FELIZ DOMINGO! ¡FELIZ DÍA DEL SEÑOR!

 


Publicado por verdenaranja @ 19:14  | Espiritualidad
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