Jueves, 12 de septiembre de 2013

Reflexión del sacerdote Don Juan Pérez Piñero ante la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz

FIESTAS  DEL CRISTO DE LA LAGUNA
LA EXALTACION DE LA SANTA CRUZ

 

Estos días, en La Laguna, son las Fiestas del Stmo. Cristo. Y en toda la Iglesia, el día más importante, el sábado día 14, es también fiesta, porque se trata de La Exaltación de la Santa Cruz.

Pero, ¿cómo podemos exaltar una cruz, instrumento muy antiguo de muerte, de vergüenza, de afrenta?

S. Pablo nos dirá que “Cristo por nosotros se hizo un maldito. Porque está escrito: Maldito el que cuelga de un madero” (Gál 3, 13)

¡He ahí la cruz, signo de muerte y de infamia!

Sin embargo, está escrito: “Para los que aman a Dios todo les sirve para el bien” (Rom 8, 28)

Del sufrimiento, del mal, y de la misma muerte, puede extraerse algún bien. Ya dice el refrán: “No hay mal que por bien no venga”.

Por eso en la hora del sufrimiento, tendríamos que preguntarnos: ¿Y qué bien querrá el Señor que saque de este mal?

¡Jesucristo es el cumplimiento de la Palabra escrita!

Por eso ¡Nadie como Él ha sabido sacar bien del mal!

“¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo…!” (Lc 23, 21), gritaban los judíos en el Pretorio.

Desde entonces el Señor es “El Crucificado” por excelencia.

Pero, por su Pasión y Muerte, terrible e ignominiosa, y por su Resurrección gloriosa, obtiene para todo el mundo los bienes de la salvación. Salvación que significa liberación del pecado, de la muerte y del mal y de sus consecuencias. Que es un torrente de vida, de dicha y de felicitad para todos, en el tiempo y en la eternidad. Que es anuncio de liberación integral para todo hombre oprimido por cualquier tipo mal.

¡Desde aquel día la cruz cambió de significado!

Después de la muerte de Cristo no se abolió la crucifixión, pero la cruz quedó  ya herida de muerte. Porque la misma cruz, como decía antes, había cambiado de sentido: vida, salvación, dicha verdadera… Raíz  y fundamento de toda esperanza, estimulo y aguijón del amor que se entrega.

Por eso se han hecho cantos, himnos, poemas, a la “Santa Cruz”. Y hay una fiesta en la que se exalta la Santa Cruz. Es la que celebramos  estos días. Y a la luz  de esta fiesta, se celebran en toda la Isla de Tenerife las fiestas de “los cristos”.

Es ésta una fiesta muy antigua. Su luz bienhechora ha cruzado, radiante, toda la historia de la Cristiandad. Está vinculada a la Dedicación en Jerusalén de dos basílicas: La del Gólgota y la de la Resurrección.

Era, en efecto, el 13 de Septiembre del año 335. Al día siguiente, es decir, el día 14, se exponía a la veneración de los fieles “la verdadera cruz del Señor”, que había sido encontrada por Santa Elena, la madre del Emperador Constantino, un 14 de Septiembre.

¡Era la exaltación de la Santa Cruz! ¡Nacía una nueva fiesta cristiana!

Cantemos, por tanto, al árbol de la Cruz por el que Cristo, el Señor, no cesa de proclamar, especialmente en la Celebración Eucarística,  dónde se encuentran las fuentes de la salvación y de la vida.

¡Salve, Cruz! ¡Esperanza de un mundo sediento, y atormentado por tantas cruces que aún persisten! ¡En ti  contemplamos y exaltamos el origen y el fundamento de nuestra salvación, de nuestra victoria!

                                                           ¡FELICES FIESTAS!


Publicado por verdenaranja @ 23:52  | Espiritualidad
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