Mi?rcoles, 04 de diciembre de 2013

 UNA SOLA FAMILIA HUMANA  -  ALIMENTOS PARA TODOS

Queridos diocesanos:

Unido a la Iglesia universal, quiero sumarme a la Campaña "Alimentos para todos" que promueve Cáritas Internacional e invitarles también a ustedes a unirse a este llamamiento.

Este tiempo de Adviento es un tiempo de gracia: queremos encontrar un sitio para el Señor que se identifica con los hermanos que en el mundo entero no tienen lo mínimo para vivir dignamente.

Invito a todos a que, en la medida de sus posibilidades, apoyen las diversas iniciativas que surjan en nuestra Diócesis y que cada uno según su conciencia, contribuya a erradicar esta lacra que es el hambre en el mundo.

Junto con nuestra aportación, nacida de un estilo de vida de austeridad compartida, les invito a la oración para que el pan de cada día no falte a nuestros hermanos solos y desamparados, para que el Reinado de Dios vaya siendo realidad entre nosotros.

El egoísmo, el individualismo, las estructuras de pecado, están enraizadas en el corazón del hombre. Sólo una oración comprometida, constante, perseverante, confiada, hará posible que haya una conversión y que los que tienen autoridad y todos los que formamos la gran familia humana, abramos los ojos ante el drama del reparto injusto de la riqueza, transformemos esas estructuras de pecado y así podamos sentarnos alrededor de la mesa de la fraternidad, como hijos de un Padre que en Jesucristo, con la fuerza del Espíritu, nos ofrece vida y vida en abundancia para todos (cf. Jn 10,10).

Pido a todos los sacerdotes, personas consagradas y fieles en general, que el próximo martes día 10 de diciembre, a las 12 de la mañana, hora canaria, unidos al Papa Francisco y a la Iglesia de Dios extendida por el mundo entero, recemos la oración que adjunto a la presente comunicación. La podemos hacer individualmente o bien reunidos en un templo, colegio, comunidad religiosa o en el hogar.

Que María de Nazaret, modelo de entrega a Dios y a los hermanos. que pasó por la estrechez y la pobreza y proclamó la grandeza del Dios que "a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos despide vacíos (Lc 1,53)", nos ayude a cambiar nuestra mente y nuestro corazón, a resistir la cultura de la acumulación y el consumo, y a pensar más en los millones de hermanos y hermanas que viven y duermen con hambre y con sed.

Con mi bendición y oración, unidos al servicio del Reinado de Dios.

† Bernardo Álvarez Afonso

Obispo Nivariense