Viernes, 24 de enero de 2014

Guión litúrgico para la Eucaristía de la jornada de la Infancia Misionera 2014, publicado en la revista misionera ILUMINARE - ENERO 2014, Nº 390 recibida en la parroquia con los materiales para su celebración el 26 de Enero.


Monición de entrada

Entran con el sacerdote cinco niños, cada uno con una camiseta del color de un continente y cogidos de la mano.

 

Jesús nos ha convocado para celebrar la Eucaristía. Él está con nosotros y nos ayuda, para que también nosotros ayudemos a los demás, especialmente a los niños, a vivir unidos a Él. Los niños que acompañan al sacerdote llevan camisetas con los colores que simbolizan los cinco continentes: verde (África), rojo (América), blanco (Europa), azul (Oceanía) y amarillo (Asia). Así nos recuerdan que Jesús nos abre el corazón para que nuestra cooperación llegue a todos los niños de la Tierra, sin distinción, y seamos misioneros.

El lema de esta Jornada es el de la Infancia Misionera: “Los niños ayudan a los niños”.

Eso es muy bonito: podemos ayudar a Jesús a llevar su Evangelio a otros niños, para que así puedan conocerle. Vamos a pedírselo en esta misa.

 

Acto penitencial

Con las manos cruzadas sobre el pecho y en silencio, se invita a los niños a pedir perdón por romper la cadena de amor que Jesús ha iniciado y por no ayudar a los demás.

 

Monición a las lecturas

Hoy el Evangelio nos habla de cómo Jesús, llamando a los apóstoles, inicia una cadena de amor; la misma a la que los cristianos nos unimos y la misma que seguimos formando desde entonces, ya que Jesús quiere llegar a todos. Él predica el reino de Dios, y nos enseña a conocer y amar a Dios nuestro Padre y a vivir como hermanos, estando “bien unidos”, como dice san Pablo.

 

Sugerencias para la homilía

Dialogar con los niños, a partir de preguntas como las siguientes.


¿Qué hace Jesús en el Evangelio? ¿Qué predica? ¿Por qué llama a los discípulos? ¿Por qué crees que lo dejan todo y le siguen? Este Evangelio, ¿qué te dice sobre lo que significa ser cristiano?

¿Crees que los cristianos debemos vivir unidos como los discípulos con Jesús? ¿Por qué?

¿Cuándo rompemos la unidad? ¿Cómo hacemos que esa unidad sea cada vez más fuerte?

¿Cómo puede un cristiano ser luz para otros? ¿Cómo puedes ser un eslabón de la cadena que Jesús inicia? ¿Cómo ayudamos a los demás?

 

Oración de los fieles

Jesús nos dice que Dios es nuestro Padre y siempre nos escucha; por eso, le dirigimos nuestras peticiones en la oración, con la confianza de sabernos sus hijos. Decimos: Padre nuestro, escúchanos:


· Por el Papa y los obispos, para que sean fieles al ministerio que han recibido y ayuden a los demás cristianos a seguir a Jesús.

Roguemos al Señor.

· Por los niños de Asia, para que todos aquellos que buscan a Jesús lo puedan hallar en sus vidas y en la Iglesia. Roguemos al Señor.

· Por los niños de África que han encontrado en Jesús la fe y el amor de Dios, para que sean fieles a su bautismo. Roguemos al Señor.

· Por los niños de Oceanía, para que sean firmes y constantes seguidores de Jesús y luz para los demás. Roguemos al Señor.

· Por los niños de América, para que, con el testimonio de su vida y de su palabra, hablen de Jesús en su tierra y en todo el mundo. Roguemos al Señor.

· Por los niños de Europa, para que abran su corazón y acojan a todos como Jesús.

Roguemos al Señor.

· Por los que ahora celebramos esta Eucaristía y por todos los que formamos la Iglesia, para que nos fiemos de Jesús y salgamos a ayudar a los demás a conocerlo.

Roguemos al Señor.


Escucha, Padre nuestro, las oraciones que te hemos dirigido y concede tu amor a todos los niños del mundo.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Ofertorio

Los cinco niños con las camisetas de colores traen, desde cinco puntos diversos del templo, las ofrendas: el pan, el vino, el agua, el cartel de la Jornada y una cesta de la colecta.

Luego ayudan a preparar el altar.

 

Llevamos al altar las ofrendas para que Jesús se haga presente en la Eucaristía. También si cada uno de nosotros traemos lo nuestro, Jesús lo consagra para que ayude a todos y su amor se difunda por el mundo. Por eso, acercamos nuestras ofrendas desde cinco sitios distintos, representando a los cinco continentes, porque nos queremos unir a todos los niños de la Tierra. 

 

Se utiliza una de las plegarias eucarísticas para los misas con niños.

 

Padrenuestro

Todos los niños se toman de la mano. Junto al sacerdote, los cinco niños con las camisetas de los continentes.

 

Como hijos del mismo Padre, nos unimos a nuestros hermanos de los cinco continentes, pidiendo que entre todos ayudemos para que venga el reino de Dios y su amor sea conocido por todos sus hijos. 

 

Monición al rito de la paz y de la comunión

En este momento, vamos a pensar en silencio a quién le queremos dar la paz de corazón.

Porque cada uno se la va a dar, no a quien está al lado o al que le cae bien, sino a quien crea que más la necesita; eso sí, en silencio y sin alborotar. De esta manera contribuimos a que Jesús se haga presente entre nosotros también con nuestro gesto de paz, antes de recibirle en la comunión.

 

Monición después de la comunión

Vamos a guardar un momento de silencio para dar gracias a Jesús por haberle recibido; los que no habéis hecho la primera comunión podéis agradecerle que haya venido en la Eucaristía para estar con nosotros. Le vamos a pedir que, con la fuerza que Él nos da, ayudemos a los demás como Él quiere.

 

Monición de despedida

Hemos celebrado la Eucaristía, la fiesta de Jesús. Él ha venido a ayudarnos en nuestras vidas; nos ha anunciado el amor de Dios y nos lo ha regalado en la Eucaristía. Ahora nos pide que le ayudemos: que vayamos nosotros a enseñar a los demás niños que Dios les ama, y que seamos amigos y discípulos suyos. Por eso, terminamos cantando con alegría, porque Jesús cuenta con nosotros y nos envía.

 

Juan Martínez Sáez, fmvd. Colaborador de las OMP


Publicado por verdenaranja @ 18:13  | Misiones
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