Mi?rcoles, 19 de marzo de 2014

Manifiesto del Área de Pastoral Social de la Diócesis de Tenerife,con motivo del XI Encuentro de Agentes de Pastoral Caritativa-Social

LA PERSONA ES LO PRIMERO

Creyentes en el Dios que oye el clamor de su pueblo y, que en Jesucristo se ha identificado con las personas empobrecidas y, convocados como Iglesia a la construcción de un mundo más humano y habitable,

CONSTATAMOS el dolor de tantas familias que en nuestra Diócesis están sufriendo los efectos de una situación contraria al proyecto de Dios.

Una realidad dramática que tiene sus raíces en una economía de exclusión y en una estructura social basada en el afán de lucro, en el acaparamiento de los bienes por parte de unos pocos, que ven crecer exponencialmente sus ganancias, en una política confrecuencia al servicio de una economía sin rostro humano y al margen del concepto de

persona.

Este sistema social y económico injusto trae como consecuencia:

- Un nivel de pobreza lacerante.

- Un alto nivel de desempleo, especialmente juvenil, y la precariedad de los puestos de trabajo y las condiciones laborales alarmantes.

- El drama de las personas en situación de sin hogar y de las familias que ven peligrar sus hogares quedando sin perspectivas de un futuro mejor.

- El aumento del número de niños y niñas en riesgo de exclusión social.

- Las personas mayores ven mermadas sus pensiones, que en ocasiones son la única fuente de sustento de la familia.

- Las personas inmigrantes han visto recortados sus derechos.

- Las gentes del mar muchas veces ignoradas y en ocasiones explotadas.

- Continúa la explotación y violencia contra la mujer.

Con los recortes de las Administraciones:

- Nuestro sistema socio-sanitario y educativo ha sufrido un doloroso retroceso.

- Nuestro sistema penitenciario no ayuda a la inserción.

- Nuestro medio ambiente queda indefenso frente a los intereses del mercado.

- Se cercenan las ayudas a las organizaciones que apoyan a las personas más necesitadas, especialmente a las ONG`s de desarrollo.

Frente a esta situación, hacemos un LLAMAMIENTO:

- A nuestra Iglesia, para que, siguiendo los pasos de Jesús, esté aún más con los últimos, acompañando, denunciando y generando dinámicas de cambio social.

- A los agentes económicos, para que pongan en el centro de la economía a la persona, propiciando oportunidades económicas para todos y todas y un trabajo digno, justo y adecuado.

- A la clase política que se ponga al servicio del bien común, articulando políticas que promuevan un justo reparto de la riqueza y espacios que propicien el diálogo social y el consenso en la toma decisiones.

- A nuestra gente, siempre solidaria, que no se deje anestesiar por la cultura del bienestar y el consumismo y que fortalezca el tejido comunitario de Asociaciones de Vecinos, Ampas, sindicatos y organizaciones que luchan por una sociedad más justa y solidaria.

- Y a la sociedad civil organizada, que propicie la creación de espacios de participación y coordinación entre Entidades, que diseñen y propongan acciones que generen justicia social.

¡Que María de Nazaret, mujer de la escucha de la Palabra, modelo de servicio y

de amor a las personas empobrecidas, nos ayude en nuestro caminar!

La Laguna, 5 de abril de 2014


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