Viernes, 04 de julio de 2014

Reflexión a las lecturas del domingo catorce del Tiempo Ordinario ofrecida por el sacerdote don Juan Manuel Pérez PIÑERO BAJO EN EPÍGRAFE "ECOS DEL DÍA DEL SEÑOR"

Domingo 14º del Tiempo Ordinario A

 

¡Qué atrayente nos resulta siempre una persona humilde, sencilla, acogedora…!  A lo mejor es una persona importante por su ciencia o por su posición social y, sin embargo, es asequible, cordial con todos, incluso con la gente más humilde. Leemos en el Libro del Eclesiástico: “Hijo mío, en tus asuntos procede con humildad y te querrán más que al hombre generoso” (Eclo 3, 17). Por eso nos resulta  siempre tan atrayente la figura de Jesucristo, que este domingo, se nos presenta “manso y humilde de corazón”. Acabamos de recordarlo y celebrarlo en la Solemnidad del Sagrado Corazón.

Las lecturas de la Palabra de Dios de este domingo, subrayan este aspecto de la vida del Señor. El profeta Malaquías, en la primera lectura, invita al pueblo de Dios a la alegría, porque viene el Mesías-Rey “justo y victorioso, modesto y cabalgando en un asno”, en lugar de un caballo, que es signo de poder, de vigor y de fuerza. En el Evangelio se destaca: “Manso y humilde de corazón”. En la segunda lectura, S. Pablo nos habla de las obras de la carne y del Espíritu. La mansedumbre y la verdadera humildad son obras del Espíritu. Y, de este modo, dice el Señor que encontraremos “nuestro descanso”. Si hay algo propio del mundo moderno es, precisamente, el cansancio psicológico y espiritual. Cuánto se habla hoy de stress, de agobio, de fatiga… Sin embargo, cuando seguimos a Jesucristo y tratamos de imitarle, alcanzamos con más facilidad, el sosiego y  la paz.  Y renace la alegría y la ilusión. Y añade: “Mi yugo es llevadero y mi carga, ligera”. Y a este tipo de personas –a los mansos y humildes- revela el Padre del Cielo “los secretos del Reino”. En el Evangelio de hoy dice el Señor:  “Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor”. No se trata siempre del pobre sociológico; ya decíamos al principio, que hay personas de cierto relieve social, que son así.  

Se acercan ahora algunos domingos, en los que se nos presentan las llamadas “parábolas del Reino” de S. Mateo. Las parábolas son enseñanzas sencillas y asequibles. Pero que unos entienden y otros no, según sea la condición espiritual de sus ojos, de sus oídos y de su corazón.  

Y más adelante el Señor añade unas palabras sorprendentes: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré”. Esto hoy no lo dice nadie. “No queremos problemas. Ya tenemos con los nuestros”, se dice tantas veces. En nuestra vida solemos constatar que, cuando estamos más necesitados de ayuda, muchos amigos huyen, se escabullen y desaparecen. Sin embargo, el amigo verdadero comparte la situación y busca prestar toda la ayuda que pueda. Cuántos testimonios podríamos encontrar ahora con los problemas, tantas veces graves, que origina la crisis económica. Hay un póster del Sagrado Corazón, que se ha hecho muy popular, donde se lee: “Amigo que nunca falla”. Y es verdad. Es así. ¡Él es el verdadero amigo! ¡El mejor de los amigos!  Ojalá que, en medio de nuestros agobios y cansancios, lo recordemos y vivamos siempre.

Ahora, en este tiempo de verano, tiempo de vacaciones, al que, tal vez, hemos llegado con cierto stress y cansancio, deberíamos recordar estas palabras del Señor: “Venid a mí los que estáis cansados y agobiados…” Y nosotros hemos de tener su mismo talante, si queremos ser reconocidos como verdaderos discípulos suyos.

Termino recordando aquella breve oración que dice: “Oh Señor, manso y humilde de corazón, dame, danos un corazón semejante al tuyo”.

 

¡FELIZ DÍA DEL SEÑOR!


Publicado por verdenaranja @ 22:08  | Espiritualidad
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