Lunes, 13 de octubre de 2014

Vigilia de oración con motivo del domund 2014 publicada en la revista ILUMINARE nº 392 - OCTUBRE 2014 - SERVICIO DE PASTORAL MISIONERA, recibida en la parroquia con los materiales para su celebración.

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En esta vigilia de oración con motivo del DOMUND, queremos ahondar en la propuesta que nos hace Obras Misionales Pontificias para unirnos a los misioneros y misioneras que dan la vida en todo el mundo para difundir el mensaje del Evangelio. Frente a la búsqueda de placeres superficiales y alegrías pasajeras que, por desgracia, reina en muchos ambientes, los misioneros y misioneras son enviados por la Iglesia como manifestación del amor universal de Dios por todos sus hijos y signo elocuente de la alegría del Evangelio, que es para todos. Siguiendo su testimonio, en nosotros y en nuestras comunidades, “renace la alegría”.

Primera parte: «La alegría de Jesús»

Gesto. Se trae ante el altar la imagen del mundo.

Lectura. Lc 10,20-23

Comentario. El pasaje del Evangelio que hemos escuchado es el centro del Mensaje del papa Francisco para esta Jornada. En él se nos habla de la alegría de Jesús. Es una alegría que viene del Espíritu Santo, ya que consiste en ver cómo los “pequeños” conocen a Dios, “Señor de cielo y tierra”, como Padre de todos. El gozo de Jesús es ver cómo se realiza el plan del Padre, que todos vivamos como hermanos. Los discípulos de Jesús estamos llamados a hacer renacer esta alegría: ante un mundo que sufre por la falta de fraternidad, nuestra alegría debe ser en el Espíritu Santo, haciendo llegar el mensaje del Evangelio del reino de Dios a todos los hombres y pueblos. Para eso tenemos que hacernos “pequeños”, como lo fueron los primeros discípulos: personas normales y corrientes que, al encontrarse con Jesús, llegaron a ser sus apóstoles.

Segunda parte: «La alegría del cielo»

Gesto. Se expone el Santísimo Sacramento, mientras se entona el Pange Lingua u otro canto apropiado.

Lectura. Mt 11,28-30.

Comentario. Los discípulos vienen alegres por los éxitos cosechados en la misión; por eso, Jesús les ayuda a dirigir su alegría hacia aquello que es para siempre y que no es pasajero: “Jesús les advierte que no se alegren tanto por el poder recibido, cuanto por el amor recibido: «porque vuestros nombres están inscritos en el cielo» (Lc 10,20)” (Mensaje DOMUND 2014, 2). La alegría que da Jesús es para todos los que se sienten “cansados y agobiados”. Él se ha hecho “manso y humilde de corazón”, precisamente para acercarse a los más pequeños y a los que más sufren en este mundo a causa de su pequeñez: la soledad, la pobreza, la marginación, la persecución... En su amor hasta el extremo, instituye la Eucaristía para quedarse con nosotros. Como decía san Juan Pablo II, la Eucaristía es “el tesoro más valioso” que la Iglesia ha heredado de Cristo, porque es presencia viva suya y alimento en nuestra pobreza. Junto a Jesús en la Eucaristía, nuestra alegría está en el cielo; así Él nos convierte en testigos suyos.

Tercera parte: «Dios ama al que da con alegría» (2 Cor 9,7)

Gesto. Se expone el cartel del DOMUND al lado del mundo.

Lectura. 2 Cor 9,6-9. 

Comentario. A todos, creyentes y no creyentes, nos impacta el testimonio de los misioneros  y las misioneras. Ellos no son héroes; un héroe actúa movido por su propio ideal y voluntad.

Son personas que se han entregado a Dios para seguir el mandato de Jesús de ir por todo el mundo a predicar la Buena Noticia. Ellos experimentan la alegría del Evangelio: la de seguir a Jesús, la de estar al lado de los más necesitados, la de compartir la fe, la de amar sin esperar recompensa... Es lo que irradian y lo que contagian; por eso su testimonio es atrayente.

En esta Jornada Mundial de las Misiones, pidamos al Señor que en nosotros y en nuestras comunidades cristianas renazca la alegría: la alegría del encuentro con Jesús, la alegría del dar y del darse, la alegría de sabernos enviados. Es esta alegría la que hará a nuestras comunidadesatractivas para todos; porque, como decía Benedicto XVI y recordaba el papa Francisco en Evangelii gaudium, “la Iglesia no crece por proselitismo sino «por atracción»” (n. 14).

Invitación a la oración comunitaria para pedir por la misión y los misioneros.

Bendición, reserva del Santísimo y canto final.


Juan Martínez Sáez, fmvd. Colaborados de OMP


Publicado por verdenaranja @ 18:49  | Misiones
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