Viernes, 29 de mayo de 2020

Refexión a las lecturas del domingo de pentecostésx  ofrecida por el sacerdote Don Juan Manuel Pérez Piñero bajo el epígrafe "ECOS DEL DÍA DEL SEÑOR"

Domingo de Pentecostés  A

 

Por fin hemos llegado a Pentecostés. De este modo, llega a su plenitud, a su punto culminante, el clima festivo y alegre que compartimos los cincuenta días de Pascua; el término pentecostés significa cincuenta; y de ahí, el nombre de la fiesta.

En medio de las circunstancias tan adversas de este año, lo hemos celebrado de la mejor manera que nos ha sido posible.

Dice el antiguo Catecismo: “¿Qué celebramos el Domingo de Pentecostés? “El Domingo de Pentecostés –dice- celebramos que Jesús ha enviado el Espíritu Santo sobre los apóstoles, y que continúa enviándolo sobre nosotros”.

¡Se trata de dos realidades distintas: la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles y la venida del Espíritu del Señor a cada cristiano!

Del Espíritu Santo ya decíamos algo el domingo 6º de Pascua, pero este domingo todo nos habla del Espíritu. La primera lectura nos narra el acontecimiento de Pentecostés: la casa, los discípulos, el viento recio, las lenguas de fuego, el asombro de todos, el hablar en lenguas, la explicación de  Pedro… ¡Es todo muy hermoso!

Ya Jesús les había advertido: “Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta el confín de la tierra”. (Hch 1, 8). Y se nos dice que el Libro de los Hechos es la narración del cumplimiento de estas palabras del Señor.

Pero los apóstoles no sólo recibieron el Espíritu Santo, sino también la misión de darlo a cada cristiano. ¡Y con cuánto interés procuraban hacerlo! (Hch 19, 1-8)

Cada uno necesita “su pentecostés”, que haga posible su existencia cristiana, en su ser y en su hacer; y nuestro pentecostés es el sacramento de la Confirmación. Los obispos, sucesores de los apóstoles, por la oración, la imposición de las manos y la unción con el santo crisma,  nos dan el Espíritu Paráclito:  Recibe, dice, por esta señal el don del Espíritu Santo”.

Y, además, para entender mejor todo esto, podríamos preguntarnos: ¿Y qué un ser humano sin espíritu? Un cadáver. Y se dice “expiró”, es decir, exhaló el espíritu. Pues eso es una persona sin Espíritu. Nos lo recuerda S. Pablo en la segunda lectura de hoy: “Nadie puede decir ni siquiera Jesús es Señor si no es bajo la acción del Espíritu Santo”.

El Evangelio nos presenta a Jesucristo transmitiendo a los discípulos el Don del Espíritu, al anochecer  del mismo día de la Resurrección. ¡Como si tuviera prisa el Señor en transmitirlo!  ¡Es el fruto más importante de la Pascua, fuente y garantía de todos los demás! ¡Y Jesucristo Resucitado se convierte así en el “Dador” del Espíritu! El Evangelio de la  Vigilia, nos dice: “Todavía  no se había dado el Espíritu, porque Jesús no había sido glorificado”.

Para eso nos hemos venido preparando estos días: para acoger una nueva efusión del Paráclito en nosotros mismos, en nuestras comunidades y en toda la Iglesia,  especialmente, renovando aquel Don del Espíritu, que recibimos  en la Confirmación.

Y todo, como decía antes, para ser, en todas partes, testigos y mensajeros de Cristo Resucitado. Por eso, nos viene bien celebrar hoy la Jornada de la Acción Católica y del Apostolado Seglar, adaptándonos a la situación en que nos encontramos.

Estos días son muy apropiados para hablar de estas cosas a algunos/as que no se han confirmado, invitándoles, por ejemplo, a alguna Celebración y animándoles a hacer todo los esfuerzos de preparación para recibir a Aquel que Jesucristo nos prometió y nos envió para que estuviera siempre con nosotros, siendo nuestra defensa, nuestro consuelo, un principio fundamental de vida, de alegría  y de entusiasmo para nosotros.    

                                                                                                                                                                                                                                                                    ¡FELIZ DÍA DEL SEÑOR!                      


Publicado por verdenaranja @ 18:05  | Espiritualidad
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