Mi?rcoles, 26 de mayo de 2021

Desde la Vicaría para la Vida Consagrada de la Diócesis deTenerife nos remiten el material  para la Jornada Pro Orantibus 20021.  Colocamos Subsidio litúrgico para el monitor.

La vida contemplativa, cerca de Dios y del dolor del mundo

Monición de entrada

Celebramos la solemnidad de la Santísima Trinidad, en la que confesamos y veneramos a Dios Padre, a Jesucristo y al Espíritu que es el Amor divino: la Trinidad de Personas en la unidad de Dios. En la eucaristía somos invitados a la mesa de la Trinidad donde el Padre, por obra del Espíritu Santo, nos sigue dando a su Hijo, pan de vida eterna.

Los monjes, las monjas y toda la vida contemplativa se ofrecen en alabanza continua a la Santa Trinidad y oran intercediendo por la comunidad cristiana y el mundo entero, especialmente en este tiempo de pandemia que ha producido tanto sufrimiento y dolor.

Por eso, la Iglesia que peregrina en España celebra en este domingo la Jornada por la vida contemplativa, conocida como Jornada Pro Orantibus. Este año los obispos españoles proponen como lema “La vida contemplativa, cerca de Dios y del dolor del mundo”.

Somos invitados a celebrar con gratitud y oración en este domingo de la Santa Trinidad, bendiciendo al Señor por la vocación consagrada contemplativa y pidiendo hoy por tantos hermanos y hermanas nuestras que viven, oran y misionan en cientos de monasterios esparcidos por la geografía española.

Oración universal

El sacerdote, con las manos juntas, invita a los fieles a orar diciendo:

Oremos al Padre, por Jesucristo, su Hijo, en la unidad del Espíritu Santo.

Las intenciones son propuestas por un diácono o, en su defecto, por un lector u otra persona idónea.

— Por la unión de las Iglesias, para que los cristianos dispersos seamos reunidos en la unidad de la Iglesia de Cristo. Roguemos al Señor.

— Por los gobernantes de todas las naciones, para que promuevan la honradez y la justicia. Roguemos al Señor.

— Por los no cristianos, para que reconozcan en el Hombre Jesús al Dios vivo y verdadero. Roguemos al Señor.

— Por los hermanos y hermanas que han recibido en la Iglesia la vocación contemplativa, para que, desde el corazón de la Iglesia sean la voz de tantos hombres y mujeres que, en medio de sus sufrimientos, no saben, no quieren o no pueden rezar. Roguemos al Señor.

— Por todos nosotros, para que sepamos descubrir el testimonio misionero de tantas mujeres y hombres que viven la vida contemplativa y, siguiendo su ejemplo, sepamos estar en el mundo, pero apartándonos en todo momento de lo mundano. Roguemos al Señor.

El sacerdote, con las manos extendidas, termina la plegaria común diciendo: DIOS único y verdadero, omnipotente y misericordioso, tú nos has llamado a compartir tu vida en la comunidad de las tres Personas.

Escucha, Padre nuestro, la oración de tu Iglesia, que ora en el Espíritu Santo, en nombre de tu Hijo, Jesucristo, Señor nuestro, que vive y reina por los siglos de los siglos.

R. Amén.

Preparación de los dones

Antes de llevar el pan y el vino al altar para la eucaristía, se pueden poner ante él una lámpara y unas flores.

Al acercar la lámpara, un lector puede decir:

Cristo Jesús es la Luz del mundo. Su Palabra, su Evangelio, su Pascua ha iluminado nuestras vidas haciéndonos también a nosotros luz para el mundo. Que en medio de la oscuridad, del dolor y las tinieblas del sufrimiento brille en nuestro mundo la luz de nuestra fe, esperanza y caridad que el Señor ha encendido en nuestros corazones.

Al acercar las flores, puede añadir:

Cristo Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida para el mundo. Su Pascua ha triunfado sobre la muerte y nos ha regalado una nueva vid. Estas flores que traemos para adornar tu altar nos recuerden la belleza de la vida que nos has regalado. Que podamos, con tu gracia, exhalar el perfume de las buenas obras en medio del dolor de nuestro mundo.

Una vez dispuesto el altar, algunos fieles llevan el pan y el vino para la celebración de la eucaristía.


Publicado por verdenaranja @ 17:32  | Liturgia
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