Domingo, 28 de noviembre de 2021

Maxance AVRIAL. Association Hozana nos participa del siguiente artículo: 

 

¡Tengamos un pesebre viviente este año!

Acabamos de comenzar el Adviento, un tiempo maravilloso que nos permite prepararnos para celebrar la Navidad. De hecho, esta es la época del año en la que decoramos nuestras casas y colocamos un nacimiento o pesebre para recordar la llegada de Jesús a este mundo.

Tradicionalmente, se suele poner el pesebre a partir del primer domingo de Adviento, hasta el  de febrero, fecha en la que se conmemora la presentación de Jesús en el Templo.

¿Sabías que los primeros pesebres eran vivientes?: San Francisco de Asís tuvo la idea de hacer por primera vez un pesebre vivo, en la noche de Navidad de 1223. Así como él lo hizo, ¡tú también puedes hacerlo! Este año te invitamos a tener un pesebre viviente en casa, es decir, a tomar un tiempo para contemplarlo, para experimentar su verdadero significado y para disfrutar la alegría de Belén.

- ¡Demos un lugar en nuestras vidas a la Sagrada Familia!: nuestro pesebre no tiene que ser el más bonito, ni el más grande, pero sí debe estar en el centro de nuestra casa, en el corazón del espacio donde vivimos, para que lo podamos ver y contemplar. La idea es que aprovechemos cada vez que lo miremos para imaginar a José y María en su vida cotidiana, o para encomendarles lo que vamos a hacer, en el momento que pasamos junto a ellos.

¡Invitémoslos a nuestra casa y aceptemos la invitación de ir a la suya!…

- ¡Vivamos estas semanas junto a los personajes del pesebre!: el nacimiento es una buena oportunidad para rezar en familia, por la mañana o por la noche. Pero ¡esto no tiene por qué ser aburrido!: de hecho, podemos hacer que sea un momento de juego y meditación.

Para esto, cada uno puede tener su propia figura y darle “vida” con sus propias manos y voces. Así, podremos sentir junto a cada personaje, la inmensa alegría que sintieron esa hermosa noche en la que Dios vino al mundo. “Darle vida” a un personaje es, por ejemplo, imaginar y decir cómo se siente el pastorcito en estas semanas, o recrear el diálogo que tuvieron los Reyes Magos antes de emprender su viaje…

- ¡Sigamos la estrella!: la estrella del pastor nos recuerda que el Señor siempre nos guía. Por eso, durante el período de Adviento, podemos estar atentos a las señales que Dios deja en nuestra vida, y para recordarlas, podemos dibujar una estrella sobre nuestro pesebre cada vez que el Señor nos de una.

- ¡Cantemos con los ángeles!: ¡Es hora de alzar la voz! Cada día de Adviento podemos volver a descubrir un villancico y cantarlo junto a nuestra familia o allegados: ¡cantemos cada día una canción con alegría!

Para hacer aún más especial este tiempo de espera tan alegre, Hozana te propone unirte a este retiro de Adviento, para que vivas este periodo con gozo, y te prepares para recibir a Jesús en el Belén de tu corazón.


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Maxance AVRIAL. Association Hozana nos participa del siguiente artículo: 

 

¡Empuja y abre la puerta de una iglesia!


Existen miles de razones para atreverse a empujar y abrir la puerta de una iglesia, y ¡todas son absolutamente válidas, porque nos conducen a Dios!... Por cierto, algunas veces, cuando es posible logísticamente hablando, muchas parroquias dejan sus puertas abiertas todo el día, para invitar a cada persona que pasa a salir de su rutina, y detenerse a experimentar un momento de descanso durante su jornada.

Contrariamente a lo que se cree, una iglesia no sólo funciona durante las misas o celebraciones, incluso si estos momentos la hacen resplandecer de manera especial. Además, aunque este es el lugar preferido para rezar en comunidad (durante las misas, sesiones de adoración eucarística, rezos del rosario organizados por la parroquia, etc.) no debemos olvidar que también se alimenta y construye con nuestras oraciones personales: de hecho, la iglesia se va formando con esos pequeños momentos que sacamos de nuestra rutina diaria, con las penas, alegrías o esperanzas que los hombres y mujeres han ido dejando al pie de la cruz a lo largo de los años, o incluso de los siglos...

Tampoco podemos olvidar lo más importante: ¡la iglesia es el lugar de su presencia!: Él siempre está ahí, a la vez discreto y hermosamente resplandeciente, como lo dijo el Papa Francisco: “Jesús está con nosotros, ¡hoy! Esta es la belleza de la Iglesia: la presencia de Jesucristo entre nosotros” (Papa Francisco, 16 de octubre de 2013)

Por esto y mucho más, ¡las puertas de las iglesias están allí para abrirse a empujones!... Dicho esto, no dudemos más: ¡entremos, visitemos y recemos en cada iglesia que encontremos!

Por otro lado, ¿Sabías que nuestra oración puede ser diferente según nuestras percepciones, afinidades o estado de ánimo? Por ejemplo, dependiendo de cómo nos sintamos, podemos rezar una oración, tener un diálogo interior, quedarnos en silencio y escuchar su voz, encender unas velas, contemplar los vitrales o imágenes de la iglesia o sencillamente, estar ahí...

¡Si!, es posible sólo estar ahí por unos minutos, sin hacer nada más que estar con Él: es posible estar ahí sólo para disfrutar de su presencia antes de volver a retomar nuestras actividades.

¿Y tú?, ¿te atreves a salir de tu rutina para abrir la puerta de una iglesia y encontrarte con Cristo?


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Viernes, 26 de noviembre de 2021

Reflexión a las lecturas del domingo primero de Adviento C ofrecida por el sacerdote Don Juan Manuel Pérez Piñero bajo el epígrafe "ECOS DEL DÍA DEL SEÑOR"

Domingo 1º de Aviento C

 

¡Cuando llegue la Navidad no faltarán lamentaciones! Muchos cristianos dirán que eso que se está celebrando no es la verdadera Navidad. Que lo que celebrábamos antiguamente, ¡aquello sí que era Navidad…!

¿Y qué es lo que ha pasado? Que la mayoría de la gente no celebra de verdad el Tiempo de Adviento que comenzamos el domingo.

Para prepararnos para esas celebraciones entrañables, comienza hoy ese Tiempo sagrado.

Se trata de la venida de Jesús a Belén, y sus primeras manifestaciones, hasta llegar a su Bautismo, con el que termina el Tiempo de Navidad y comienza, con la Vida Pública del Señor, el Tiempo Ordinario. 

Pero, si no aprovechamos el Adviento, ¿Qué tipo de Navidad vamos a celebrar?

¡Aquí está, pues, la clave de todo!

¡Muchos cristianos necesitan descubrir el Adviento!

Y comenzamos nuestra preparación para la Venida del Señor en Navidad recordando y celebrando su objetivo final con su Vuelta Gloriosa o Segunda Venida para la que tenemos que estar disponiéndonos siempre, como en un permanente adviento, porque Dios Padre no ha querido revelarnos el día y la hora en que vendrá Jesucristo, su Hijo, lleno de gloria, para juzgar a vivos y muertos, para llevar a plenitud el Misterio de la Redención y dar comienzo a la Humanidad nueva, a la Creación nueva, liberada del mal y de la muerte, transformada y glorificada (Rom 8,20-23).

Así todas las generaciones cristianas pueden tener la experiencia gozosa de vivir y morir esperándole.

Hoy, al comenzar este Tiempo, en el marco del Nuevo Año Litúrgico, presentamos en la Celebración un nuevo Leccionario, el del Ciclo C, con el Evangelio de San Lucas. Será éste el evangelista que nos va a acompañar en nuestras celebraciones litúrgicas de este Año. 

El texto de este domingo emplea unas palabras un tanto extrañas para hablarnos de ese tema. Son los llamados géneros literarios, que se emplean a veces; éste es el género apocalíptico.

En el Evangelio de hoy escucharemos: “Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación”.

Y nos advierte: “Tened cuidado: No se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima, de repente, aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra…”

La segunda lectura es preciosa: S. Pablo nos exhorta a vivir de tal manera que, cuando vuelva Jesucristo, el vástago legítimo de David, como nos lo señala la primera lectura, nos presentemos santos e irreprensibles ante Dios nuestro Padre.

Por tanto, los que esperamos al Señor no podemos vivir de cualquier manera nuestra existencia cristiana, sino de modo que podamos llegar a aquel día santos e irreprensibles.                    ¡Entremos, pues, ya en el Adviento, con la ayuda de Dios! Así celebraremos, de la mejor manera posible, la Navidad.

 

                                                                  ¡FELIZ DÍA DEL SEÑOR!


Publicado por verdenaranja @ 12:04  | Espiritualidad
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DOMINGO 1º DE ADVIENTO C  

MONICIONES 

 

ENTRADA

Bienvenidos, hermanos y hermanas. Hoy comienza un nuevo Año Litúrgico. Hoy comienza el Tiempo de Adviento, que nos prepara para la Navidad.

Fijando los ojos en la Segunda Venida del Señor, hagamos hoy un esfuerzo, para ponernos en camino enseguida. Con gratitud, alegría y buenos deseos. La celebración que comenzamos nos ayudará a ello. 

PRIMERA LECTURA

            La esperanza cristiana se apoya en que Dios es fiel a sus promesas.

Escuchemos, en esta lectura, el gran anuncio del cumplimiento de la promesa de la Venida del Mesías, “el vástago legítimo de David”. 

SEGUNDA LECTURA

            S. Pablo nos exhorta a vivir de tal manera, que, cuando vuelva el Señor Jesucristo, podamos presentarnos ante el Padre, santos e irreprensibles.        

TERCERA LECTURA

            En este año litúrgico que comienza iremos siguiendo al evangelista San Lucas.

            Hoy nos habla el Señor de su Venida gloriosa. Sus palabras no son una descripción concreta de cómo será, sino que nos anuncia ese gran acontecimiento, con expresiones propias de un lenguaje característico que se usaba entonces 

COMUNIÓN

            En la Comunión recibimos el alimento santo que necesitamos, para comenzar adecuadamente el Tiempo de Adviento, la preparación para la Navidad y para perseverar en la espera del Señor, que viene. 


Publicado por verdenaranja @ 12:00  | Liturgia
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S?bado, 20 de noviembre de 2021

Reflexión a las lecturas del domingo de la solemnidad de Cristo Rey del Universo ofrecida por el sacerdote Don Juan Manuel Pérez Piñero bajo el epígrafe "ECOS DEL DÍA DEL SEÑOR"

Domingo 34º del T. Ordinario B 

                   Por fin hemos llegado al término del camino, del Año Litúrgico. El próximo domingo comenzaremos uno nuevo, por el Adviento, como siempre.

Cuando se ha tomado todo este Ciclo anual con seriedad y responsabilidad, se llega al último domingo con alegría, con gratitud y con una cierta sensación de alivio.

La Liturgia centra hoy nuestra atención en Jesucristo Rey del Universo. De esta forma, en estas fechas en las que recordamos y celebramos su Segunda Venida, como comentábamos el domingo pasado, esta solemnidad nos enseña mejor cuál va a ser el final de la Historia Humana: la manifestación plena y gloriosa del Reinado de Cristo; Reinado que también es nuestro, como escuchamos en la segunda lectura de hoy: “Aquel que nos amó, nos ha librado de nuestros pecados por su Sangre, nos ha convertido en un Reino, y hecho sacerdotes de Dios, su Padre…”

La afirmación de Cristo de que es Rey, cuando está ante Pilato, detenido y maniatado, como lo contemplaremos este domingo, es la prueba más evidente de que su Reino no es de aquí, de este mundo.

En la Pasión del Señor se destaca y se subraya, en las burlas y demás sufrimientos, especialmente, su condición de Rey, que es el núcleo y la razón última de su venida al mundo y de su condición de Señor después de la Resurrección y para siempre. No olvidemos que el encargo fundamental que nos dejó el día de la Ascensión al Cielo, es anunciar su Reinado por toda la tierra hasta que Él vuelva y nos lleve al Reino de los Cielos.

El Hijo de Dios vino a la tierra, precisamente, a iniciar aquí el Reino de los Cielos; y los que acogían su Palabra, se iban incorporando al Reino. Los que la rechazaban se quedaban fuera.

El prefacio de la Liturgia de hoy habla de “un Reino de verdad y de vida, de santidad y de gracia, de justicia, de amor y de paz”; y coloca el origen de ese Reinado sobre toda la Creación, en la Cruz del Señor.

Me parece que lo primero que se nos pide en esta solemnidad es una firme y decidida adhesión personal a Jesucristo por la fe, la renovación de nuestro Bautismo y de nuestra Confirmación, y la voluntad de perseverar fieles en su seguimiento hasta el fin, aún en medio de las mayores dificultades, animados por el ejemplo de aquellos, que, en la persecución religiosa de España, entregaron su vida a Jesucristo al grito de “¡Viva Cristo Rey!”.

Todo esto nos urge también a esforzarnos por extender su Reino, como Jesús nos mandó      (Mc 16, 15-17). De este modo, se hará realidad en plenitud lo que escuchamos en la primera lectura: “Y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron”.

A veces nos da la impresión de que Jesús, el Señor, no reina en distintos lugares, personas, instituciones y situaciones de la vida y de la Historia. El ritmo de crecimiento del Reino nos parece muchas veces muy lento. Y es verdad. Pero no podemos olvidar que el Reinado de Cristo, como decíamos, no es perfectamente visible, no es de este mundo, y además, que cada uno de nosotros tenemos que entregarnos a su servicio, de acuerdo con nuestra vocación y los dones recibidos, especialmente, en las circunstancias ordinarias de la vida, sin agobios y desesperanzas que Dios no quiere.

¡Cuántas gracias debemos dar al Señor porque ha querido compartir con nosotros su Reinado y nos concede la gracia de celebrar hoy esta fiesta tan hermosa!

En medio de las dificultades, que nunca faltan en nuestra condición de peregrinos,  podíamos  terminar los comentarios de este año dirigiendo nuestra mirada a Cristo Rey para decirle  con una inmensa e invencible confianza: ¡Tú, Jesucristo, eres el Rey del Universo! ¡Tú eres el Señor de la Historia! ¡Tú eres nuestro Rey! ¡Tú conoces el corazón de cada uno! ¡Tú lo sabes todo! Llévanos a tu Reino eterno. Amén. Aleluya”.

                                                                                                     ¡FELIZ DÍA DEL SEÑOR!


Publicado por verdenaranja @ 11:34  | Espiritualidad
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DOMINGO XXXIV DEL TIEMPO ORDINARIO B

MONICIONES 

 

PRIMERA LECTURA

            El profeta nos anuncia, en una visión misteriosa, cómo el Hijo del Hombre conseguirá una realeza eterna y universal.

Escuchemos con atención.

 

SEGUNDA LECTURA

            Escuchamos ahora un himno a Cristo glorioso, que, por su Misterio Pascual, ha hecho de nosotros un pueblo de reyes y sacerdotes y un día vendrá lleno de gloria. 

 

TERCERA LECTURA

            La afirmación de Cristo de que es rey, cuando está detenido e imposibilitado ante Pilato, es la prueba más evidente de que su Reino no es aquí, de este mundo. Pero Él es Rey y su Reinado alcanzará su plenitud en su Venida Gloriosa.

            Escuchemos con atención y con fe, el Evangelio de este domingo; pero antes, aclamemos al Señor con el canto del aleluya. 

 

COMUNIÓN

            En la Comunión, bajo las sencillas especies de pan y de vino, recibimos a Jesucristo, Rey del Universo. Pidámosle que nos ayude a pertenecer de verdad a su Reino, a trabajar por extenderlo por toda la tierra, comenzando por los que tenemos más próximos,  y que, cuando vuelva en su gloria, contemplemos y participemos de la plena manifestación de su Reinado  para siempre; porque su Reino no tiene fin.


Publicado por verdenaranja @ 11:26  | Liturgia
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Viernes, 12 de noviembre de 2021

Reflexión a las lecturas del domingo treintitrés del Tiempo Ordinario ofrecida por el sacerdote Don Juan Manuel Pérez Piñero bajo el epígrafe "ECOS DEL DÍA DEL SEÑOR"

Domingo 33º del T. Ordinario B

 

Estamos terminando el Año Litúrgico y estas últimas semanas y las primeras de Adviento, recordamos y celebramos cada año, el final de la Historia Humana con la Segunda Venida del Señor. Es el mensaje de la Liturgia de este domingo.

Esta verdad de fe la  profesamos en el Credo: “Y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos y su reino no tendrá fin”.

Los primeros cristianos tenían una conciencia muy viva de esta verdad. En nuestra época se tiene en cuenta mucho menos en la práctica de cada día, aunque la recordemos todos los años por estas fechas y se haga constantemente referencia a ella en la Liturgia de la Iglesia, por ejemplo, en la celebración de la Eucaristía de cada día.

Los científicos tienen distintas teorías sobre el fin del universo: Algunos piensan que será una catástrofe cósmica, otros, un enfriamiento del sol, otros… Los cristianos no conocemos el modo concreto en el que terminará la Historia (Cfr. G. et Spes, 39), ni centramos nuestra atención en ello. Sea como fuere el fin del mundo, confesamos que todo concluirá con el gozo de un encuentro eterno con el Señor, con los hermanos y con toda la creación, renovada y glorificada (Rom 8, 20-22).

Con la vuelta del Señor llegará a su plenitud la obra de la Redención y, por tanto, será el gran día de la resurrección y de la vida sin fin. ¡Una nueva creación! (2 Co 5, 17). Mientras tanto, tenemos que afrontar el sufrimiento y la muerte.

Por eso, los cristianos no debemos esperar este hecho, tan importante y trascendental, con miedo, ansiedad, pesimismo, ni con ningún tipo de turbación. Cada día la Iglesia anuncia y celebra este acontecimiento como Buena Noticia. Y, por poco que reflexionemos, nos daremos cuenta enseguida de la grandeza maravillosa e inefable que encierra, y nos llenaremos de esperanza y de gozo.

Con frecuencia, la Palabra de Dios, para transmitirnos esta verdad, emplea algunos géneros literarios que tratan de asociar a los astros y a otros elementos de la naturaleza a este hecho trascendental. Es lo que sucede, por ejemplo, en el Evangelio de este domingo, en el que, en medio de ese ropaje literario, se nos anuncia la venida del Señor y se nos invita a estar atentos a sus signos característicos, porque “el día y la hora nadie lo sabe, ni los ángeles del Cielo ni el Hijo, sólo el Padre”.

El libro de Daniel, que escuchamos como primera lectura, nos anuncia, en medio de un género literario característico, tiempos difíciles, pero, “entonces –dice- se salvará tu pueblo, todos los inscritos en el libro. Muchos de los que duermen en el polvo despertarán: Unos para vida perpetua, otros para ignominia perpetua. Los sabios brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a muchos la justicia, como las estrellas por toda la eternidad”.

Mientras tanto, es el tiempo de la Iglesia peregrina, que se esfuerza por cumplir el encargo del Señor de anunciar el Evangelio por toda la tierra.

El Vaticano II nos dice que la “espera de una tierra nueva no debe debilitar, sino más bien avivar la preocupación por cultivar esta tierra…” (Cfr. G. et Sp. 39).

En este sentido, todos confiamos en que la Jornada de los Pobres, que celebramos este domingo, instituida por el Papa Francisco hace algunos años, traiga una nueva esperanza a tanta gente que sufre y muere por tantas carencias y a todos los que sufrimos por nuestra impotencia para aliviar y erradicar tanto dolor.

                                                                                                ¡FELIZ DÍA DEL SEÑOR!          

 


Publicado por verdenaranja @ 12:55  | Espiritualidad
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DOMINGO  33º DEL TIEMPO ORDINARIO B   

MONICIONES 

PRIMERA LECTURA

            La primera lectura de hoy es un anuncio profético acerca del fin de la historia humana. Con un lenguaje característico, el profeta nos habla de esta realidad, abriendo nuestros corazones a la esperanza de un mundo nuevo, de una vida nueva. 

SALMO RESPONSORIAL

            El salmo  es la respuesta del cristiano al mensaje de la primera lectura: En medio de las dificultades e, incluso ante la misma muerte, el creyente en Jesucristo se mantiene sereno y esperanzado, porque sabe que no será entregado definitiva-mente a la muerte, ya que está llamado por el Señor a la resurrección y a la vida sin fin. 

SEGUNDA LECTURA

            Se nos continúa hablando, en la segunda lectura, del Sacerdocio de Cristo, que, después de ofrecer su Sacrificio Redentor, está sentado a la derecha del Padre, y espera el tiempo de su Venida gloriosa. 

TERCERA LECTURA

            Con un lenguaje apocalíptico, propio de las grandes intervenciones de Dios, Jesús nos habla de su Segunda Venida. Escuchemos con atención. 

COMUNIÓN

                        En la Comunión recibimos a Jesucristo, único Sacerdote y Pastor de su Iglesia, que nos ha enviado a llevar su salvación a todos los hombres. Que Él nos ayude a desempeñar, según la vocación de cada uno, la tarea que Él nos ha encomendado, hasta su Vuelta.


Publicado por verdenaranja @ 12:52  | Liturgia
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Martes, 09 de noviembre de 2021

Maxance AVRIAL. Association Hozana nos participa del siguiente artículo: 

6 oraciones que podemos hacer con el rosario

 

El mes de octubre, considerado tradicionalmente como el mes del Santo Rosario, apenas acaba de terminar, dándonos la posibilidad de conmemorar esta hermosa oración meditativa que se reza utilizando un “rosario” (instrumento formado por una serie de cuentas o perlas que lleva su mismo nombre). Si bien es cierto que, los católicos asocian de manera espontánea y natural este instrumento al rezo del Santo Rosario, también es cierto que existen otras oraciones que se pueden hacer utilizando estas pequeñas perlas. De hecho, esta forma particular de rezar recorriendo las cuentas del rosario es muy antigua, y se encuentra presente en muchas tradiciones de la contemplación cristiana. Es importante tener en cuenta que, sin importar el tipo de oración que se haga, el principio sigue siendo el mismo: rezar una oración o una invocación con cada cuenta. Esta repetición nos conduce a una oración interior, ya que nos permite orientar nuestros pensamientos, calmar nuestra mente y preparar nuestros corazones para la meditación y la contemplación. A continuación, te presentamos algunos ejemplos de hermosas oraciones que podemos rezar usando el rosario:

- ¡Encabezamos la lista con el Santo Rosario!: esta oración, que se hace recorriendo las cuentas del rosario y recitando las decenas del Ave María, nos permite meditar en los veinte misterios asociados a la vida de Jesús: misterios gozosos, misterios luminosos, misterios dolorosos y misterios gloriosos. También existen otras formas del Rosario tradicional, llamadas coronillas.

Por ejemplo:

- La coronilla al Espíritu Santo: esta oración también permite meditar en los misterios, mientras invocamos al Espíritu santo en cada cuenta. En esta oración, cada decena está dedicada a un misterio, que a su vez corresponde a una acción del Espíritu Santo en el Evangelio y en nuestra vida. La oración completa contiene diez misterios en total.

- También existen otras  oraciones que nos permiten rezar con los santos: por ejemplo, la coronilla a San José y la coronilla a San Miguel Arcángel. Como dato curioso, podemos anotar que existe un rosario especial dedicado a Santa Teresita, el cual contiene 24 perlas que corresponden a los 24 años de vida que estuvo en este mundo.

- Por último, existen otras oraciones del rosario que Jesús nos transmitió durante sus apariciones. La primera es la Coronilla de la Divina Misericordia, dictada a Santa Faustina y que se reza por la salvación de las almas. La segunda es la coronilla de las llagas de Cristo, transmitida a la hermana María Martha Chambon, la cual nos invita a meditar en los sufrimientos de Cristo, a través de las diferentes llagas de su cuerpo.

Así que, con tanta variedad, en este mes de noviembre, ¡no dejemos de lado nuestro rosario!


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Maxance AVRIAL. Association Hozana nos participa del siguiente artículo: 

 Jesús: ¡un camino de sanación! 

“No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos”. Estas palabras de Jesús quedaron plasmadas en tres de los cuatro Evangelios: Marcos, Lucas y Mateo, para recordarnos que Jesús no solamente conoce nuestros sufrimientos y dolores, sino que también vino a sanarnos.

De hecho, el hijo de Dios dedicó una parte de su vida pública a realizar milagrosas curaciones y liberar a aquellos que tenían padecimientos del cuerpo o del alma.

Podemos experimentar diferentes tipos de dolor a lo largo de nuestra vida, sin embargo,

recordar que Jesús no es indiferente a ninguno de nuestros sufrimientos, ya sean físicos, morales o psicológicos. En realidad, todo lo que nos afecta, también le afecta, pues Él está ahí, dispuesto a acompañarnos en nuestras luchas contra la enfermedad, la adicción, la ansiedad, .... Por otro lado,  es importante saber que no todas las sanaciones pueden ser milagrosas; a decir verdad, algunos caminos de sanación son más largos que otros, pero, como vemos en los Evangelios, Jesús no rechaza a ningún enfermo que venga a pedirle ayuda.

“Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré” (Mateo 11:28)

Sin embargo, esto requiere que estemos dispuestos y seamos pacientes durante el proceso, pues a menudo, nosotros sólo vemos los síntomas, mientras que Jesús conoce las verdaderas heridas que a veces pueden esconderse detrás de nuestras dolencias. ¡Él no viene a curar sólo la superficie, sino toda la profundidad de nuestro ser!

“La tomó de la mano y le dijo: «Talitá kum», que significa: «¡Niña, yo te lo ordeno, levántate»” (Marcos 5:41)

 

¡Entreguemos con total confianza nuestros sufrimientos y enfermedades al Señor! No tengamos miedo de orar por la sanación, ya sea de nuestro cuerpo o de nuestra alma.

“Él sana a los que están afligidos y les venda las heridas” (Salmo 147:3).

Dejemos que Cristo ponga su mano, tierna y compasiva, sobre la herida que nos duele, y ¡demos gracias por su corazón, que rebosa de amor y nos ofrece la Vida!

“Y le impuso las manos. Ella se enderezó en seguida y glorificaba a Dios” (Lucas 13)


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Viernes, 05 de noviembre de 2021

Reflexión a las lecturas del domingo veintidós del Tiempo Ordinario B ofrecida por el sacerdote Don Juan Manuel Pérez Piñero bajo el epígrafe "ECOS DEL DÍA DEL SEÑOR"

Domingo 32º del T. Ordinario B

 

¡Dios se fija en nosotros cuando hacemos el bien!

El Evangelio del domingo nos hace esta “gran revelación”. ¡Y nos llega al alma!

Estamos acostumbrados a oír desde pequeños: “¡Te estás portando mal, y Dios te está mirando!”

Y es verdad. Pero esto que comentamos también es verdad. ¡Y lo pensamos y lo decimos menos!

Es lo que nos narra el Evangelio acerca de aquella viuda pobre, que echa su ofrenda en el cepillo del templo. Jesús no sólo le mira y valora lo que hace, sino que además llama a los discípulos para comentárselo, y les hace saber que aquella pobre mujer ha echado más que nadie porque ha entregado todo lo que tenía para vivir.

En situaciones difíciles, hay personas que se abandonan en manos de Dios, a veces, de un modo heroico, sin importarle, por ejemplo, los comentarios de la gente.

Esta verdad de la que tratamos hoy, puede ayudar a mucha gente que no se siente querida ni valorada por lo que es ni por lo que hace. Nadie le da importancia, ni siquiera le da las gracias.

¡Sin embargo, cuánta fortaleza, consuelo y esperanza le ofrece la certeza de que Dios le ve, le valora y le quiere!

Frente a aquellos escribas a quienes “les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza…,” el Señor dice a sus discípulos que, cuando hagan limosna, cuando recen o cuando ayunen, no busquen la mirada complaciente de la gente, sino la del Padre del cielo, que está en lo escondido y el Padre, que ve en lo escondido, les recompensará (Mt 6,1-18).

Y San Pablo, escribiendo a los colosenses, se dirige a los esclavos cristianos, y les dice: “Lo que hacéis, hacedlo con toda el alma, como para servir al Señor y no a los hombres, sabiendo que recibiréis de Él en recompensa, la herencia. Servid a Cristo Señor” (Col 3, 23 -24).

Pocas cosas nos moverán más a la generosidad, a la entrega, al trabajo bien hecho, como esta verdad: ¡Dios nos mira siempre como un padre contempla a su hijo pequeño!

Y de generosidad nos hablan también las demás lecturas de hoy: En la primera contemplamos a otra viuda pobre, que se fía de la palabra del profeta Elías hasta tal punto, que le hace un panecillo con la última harina y el último aceite que le queda, y se lo da.

Pero el maestro y el ejemplo supremo de toda generosidad es el mismo Jesucristo, el Sumo Sacerdote de la Nueva Alianza, que ha hecho de su vida una ofrenda “para quitar los pecados de todos”, y que ahora está ante el Padre intercediendo por nosotros, como dice la segunda lectura.

Estos textos que subrayamos pueden ayudarnos a celebrar hoy, con el mejor espíritu, EL DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA de un modo generoso y abierto a lo que Dios quiera de cada uno en favor de nuestra Comunidad Diocesana, que no es sólo ni, principalmente, el dinero, aunque éste sea también necesario, sino, especialmente, la entrega de aquellos dones, los llamados carismas, que Dios nos ha dado y no cesa de darnos para el bien de nuestra Iglesia.

De esta manera se haría realidad entre nosotros la exhortación de San Pedro: “Que cada uno, con el don que ha recibido, se ponga al servicio de los demás, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios” (1 Pe 4, 10).

Y es que, muchas veces, por comodidad, pereza o egoísmo, los descuidamos  o los anulamos y no los entregamos.

Por ejemplo, en la vida de una parroquia el Señor pide a uno que colabore en la catequesis, a otro en la liturgia, a otro en la atención a los enfermos o a los pobres. Y es fácil escabullirse, inventándonos algún pretexto o entregando una cantidad de dinero para la economía parroquial.

De esta manera, nuestra Iglesia Diocesana, en sus parroquias e instituciones, nos puede  parecer, muchas veces, muy pobre, carente de recursos personales, espirituales y materiales, cuando el Espíritu Santo no deja de concederle todos los dones que necesita. Él, en efecto, no puede dejar que viva en la pobreza o en la necesidad la Iglesia, Esposa de Cristo. Pero, si, como decía antes, cada uno de nosotros no aporta a la Iglesia los dones que hemos recibido para ella, ¿cómo se resolverán sus dificultades y carencias?

¡Que esta Jornada tan hermosa de nuestra Iglesia Diocesana sea provechosa para todos!


Publicado por verdenaranja @ 14:21  | Espiritualidad
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DOMINGO 32º DEL TIEMPO ORDINARIO B  

MONICIONES

  

PRIMERA LECTURA

          Escuchemos, en la primera lectura, el relato del gesto heroico de una pobre viuda, extranjera, para con el profeta Elías, en tiempos de sequía y hambre en Israel y la recompensa que recibe. 

SEGUNDA LECTURA

          Se nos continúa hablando hoy, en la segunda lectura,  del Sacerdocio de Jesucristo que, en su inmensa generosidad, se entrega hasta la muerte, para destruir el pecado. Cuando vuelva de nuevo salvará definitivamente a los que le esperan. 

TERCERA LECTURA

          Al valorar la ofrenda, que una viuda pobre hace al templo de Jerusalén, Jesús nos enseña que Él se fija en nosotros cuando hacemos el bien, y nos señala el camino de la verdadera generosidad.     

OFRENDAS

          Nuestra pertenencia a la Iglesia Diocesana nos urge a trabajar en ella y por ella; a  colaborar  y apoyar sus múltiples tareas y proyectos. También con nuestra cooperación económica. Hoy se hace, en toda la Diócesis, la gran colecta a favor de nuestra Iglesia Diocesana. Seamos generosos y agradecidos. 

COMUNIÓN

          En la Comunión Jesús, que renueva su entrega por nosotros hasta la muerte, nos ofrece su Cuerpo y su Sangre como alimento y fuerza para seguir su ejemplo de generosidad y entrega a favor de la Iglesia, de los hermanos.

            Que Él nos ayude a seguir su ejemplo en nuestra ayuda a la Iglesia Diocesana.

 


Publicado por verdenaranja @ 14:17  | Liturgia
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