Mi?rcoles, 02 de febrero de 2022

Reflexión  a las lecturas de la fiesta de la Presentación del Señor ofrecida por el sacerdote Don juanManuel pérez Piñero bajo el epígrafe "ECOS DEL DÁI DEL SEÑOR"

LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR. LA CANDELARIA

A través de ECOS DEL DÍA DEL SEÑOR suelo reflexionar sobre la Liturgia de los domingos y de las solemnidades. Hago una excepción en la Fiesta de la Presentación del Señor porque es solemnidad en las Islas Canarias, donde celebramos a Ntra. Sra. de la Candelaria, Patrona de nuestras Islas.

Esta excepción es una forma de expresar nuestro cariño y especial devoción a Santa María, la Virgen, en el misterio de su Purificación.

Ella llegó a nuestras tierras antes que los conquistadores y evangelizadores y, sobre todo, a través de Antón, el guanche y otros, adelantó la obra evangelizadora en nuestras tierras; y a lo largo ya de muchos siglos, ha sido un punto de referencia singular en la obra del Evangelio y de la Iglesia, Luz de las Gentes, como la llamó el Vaticano II.

¡Ella es, por tanto, nuestra Madre y nuestra Reina también por “derecho de conquista!”

En esta fiesta de luz y de gloria, la contemplamos a ella como Ntra. Sra. de Candelaria, la que siempre nos ofrece y nos lleva a Cristo, luz de las naciones y esperanza de todos los pueblos, especialmente, los de la Región Canaria, siempre necesitada de avance y de progreso en todos los órdenes: materiales y espirituales.

A través de la obra apostólica de nuestras dos Iglesias Diocesanas, la luz del Señor ha resplandecido también en otros muchos lugares del mundo.

Lo primero que nos ofrecen las lecturas de este día, es la Entrada del Mesías en el templo de Jerusalén como habían anunciado los profetas.

Y en el salmo, el pueblo aclama a Dios, con inmensa alegría, identificando aquel Niño como “el Señor de los Ejércitos, el Rey de la gloria”.

Él, por nosotros y por nuestra salvación, se ha hecho miembro de la familia humana, de nuestra carne y de nuestra sangre, como contemplamos en la segunda lectura, y, por su Misterio Pascual, ha sido constituido Sumo Sacerdote compasivo y fiel para que nosotros nos acerquemos al trono de la gracia para encontrar auxilio que nos ayude oportunamente (Cfr. Heb, 4, 14-16 y 10, 19-24).

En el Evangelio el anciano Simeón proclama a aquel Niño gloria de Israel y luz de las naciones. Él, por su Resurrección, ha llenado de luz al universo entero. Nosotros por el Bautismo y por el Evangelio, participamos de ese torrente de luz, de paz y de esperanza. Por eso, hoy es un día apropiado para renovar nuestro Bautismo y nuestra adhesión a Jesucristo y a la Iglesia para gloria de Dios y bien de nuestras Islas de todo el mundo.

Así, aquel hecho normal para toda familia israelita cuando nacía el hijo primogénito, se ha convertido, por la acción del Espíritu Santo, en un acontecimiento importante y trascendental en la Historia de la Salvación y, como ya hemos dicho, ha traído un nuevo título para la Madre del Señor: La Candelaria, que también se llama La Luz.

Hoy se celebra en la Iglesia, desde hace mucho tiempo, la Jornada de la Vida Consagrada. De este modo, también Jesucristo y la Virgen María se convierten, en este misterio, en un torrente de luz para los que, acogiendo su llamada, han consagrado su vida a Dios y a la Iglesia con un nuevo título.

¡Cuánta necesidad tenemos en nuestras Islas y en el mundo entero de abrir nuevamente a Cristo nuestros corazones con la mayor capacidad de acogida que seamos capaces, para nuestro bien y el bien de todos!

Es la gracia mayor que podemos pedir y obtener de la Virgen de Candelaria, nuestra Madre y nuestra Reina.

                                                                                            ¡FELIZ DÍA DEL SEÑOR!


Publicado por verdenaranja @ 12:06  | Espiritualidad
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