Viernes, 04 de febrero de 2022

Reflexión a las lecturas del domingo quinto del Tiempo Ordinario C ofrecida por el sacerdote Don Juan Manuel Pérez Piñero bajo el epígrafe "ECOS DEL DÍA DEL SEÑOR"

Domingo 5º de T. Ordinario C

 

Ya hemos dicho que comenzar la Vida Pública del Señor es escuchar sus primeras palabras, contemplar sus primeros milagros, conocer a sus primeros discípulos... Es la novedad del Reino de Dios que ha llegado y que se hace Buena Noticia para nosotros y para todos.

El Evangelio de este domingo nos narra cómo Jesucristo elige a los primeros discípulos. De sencillos pescadores del Lago los convierte en “pescadores de hombres”. Y es que Dios -lo contemplábamos el domingo pasado- para hablarnos, para darnos sus dones y para salvarnos, ha querido tener necesidad de la fragilidad de lo humano.

Las lecturas de la Palabra de Dios de este domingo nos presentan la vocación del profeta Isaías, la vida apostólica de S. Pablo y la llamada de los primeros discípulos.

Es importarte subrayar que la decisión de cada uno de estos llamados viene precedida de una experiencia fuerte de la grandeza de Dios o de un encuentro personal y muy especial con Jesucristo. Es la visión gloriosa de Isaías, el camino de Damasco de San Pablo o la pesca abundante de los discípulos, que nos presenta el Evangelio de este domingo.

También nosotros, como ellos, somos llamados a ser discípulos del Señor para seguirle y para ser pescadores de hombres según la vocación de cada uno. Pero no podemos engañarnos: Nadie dará un paso adelante en su vida cristiana, nadie optará por un compromiso importante en la Iglesia…, mientras no tenga en su vida una experiencia fuerte de Dios. Es lo que suele llamarse “el descubrimiento de Jesucristo”. Algunos lo llaman también “mi conversión”.

A veces, en la vida de nuestras comunidades cristianas, constatamos que hay gente que no quiere comprometerse en nada o que son muy pocos los que se comprometen en serio. ¡Y nos desanimamos y nos quejamos! Pero, normalmente, no tenemos razón, porque, tal vez, no estamos respetando el ritmo de crecimiento de las personas y de las comunidades como nos enseñaba el Papa San Pablo VI. Hay que esperar a que tengan ese descubrimiento de Jesucristo, ese encuentro con Él; entonces sí que se comprometerán con Él y con la Iglesia. ¡Los demás caminos son menos efectivos y fiables!

Por tanto, si queremos contar con unas verdaderas comunidades cristianas llenas de vitalidad y de gente comprometida, tenemos que hacer todos los esfuerzos para propiciar en todos y en cada uno “un verdadero encuentro con Jesucristo”. ¡Hay en la Iglesia tantas experiencias y tantas formas de conseguirlo!

Entonces contemplarán como Isaías al Señor que se pregunta: “A quién enviaré? ¿Quién irá por mí?” Y con el aliento del Espíritu del Señor dirán como el profeta: “Aquí estoy mándame”. Es la enseñanza de la primera lectura.

O, como San Pablo, se pueden encontrar caídos en su propio camino de Damasco preguntando a Jesucristo Resucitado: “¿Qué debo hacer, Señor?”. Y entonces escucharán: “Levántate, continúa el camino  hasta Damasco, y allí te dirán lo que está determinado que hagas” (Hch 22, 10). Y en Damasco encontramos a un tal Ananías, lleno de miedo, que, a pesar de todo, le dice a Pablo lo que tiene que hacer. Son las mediaciones humanas, a través de las cuales Dios habla y actúa muchas veces.

O, tal vez, como Pedro, ante la pesca milagrosa, se arrojarán a los pies de Jesús diciéndole: “Apártate de mí, Señor, que soy un pecador”. Y escucharán entonces la voz del Señor que les dice: “No temas: desde ahora serás pescador de hombres”. ¡Y ya sabemos que hay muchas maneras de realizarlo!                 

¡FELIZ DÍA DEL SEÑOR!       

            


Publicado por verdenaranja @ 12:51  | Espiritualidad
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