Jueves, 17 de febrero de 2022

Desde la Delegación de Liturgia Diocesana de Tenerife  nos hacen llegar  Guía con algunas  sencillas sugerencias para este tiempo fuerte que pronto iniciaremos con toda la Iglesia. 

 

MIERCOLES DE CENIZA: nos disponemos a iniciar el camino…

INDICACIONES. Si hay ministros suficientes, o con miembros de la comunidad; niños, jóvenes, adultos… se puede organizar una procesión de entrada que simboliza el inicio del camino cuaresmal. Se porta delante la cruz, algunas velas a los lados, luego el libro de la Palabra de Dios (o Evangeliario) y el recipiente de las cenizas (que se colocarán en un lugar visible y que en su momento serán bendecidas). Se inicia después de la monición ambiental y, mientras, se cantan las letanías de los santos, siguiendo una antigua tradición de la Iglesia, para que ellos también nos ayuden en el camino personal y comunitario de conversión. En caso que la procesión de inicio sea acompañada por el incensario, al llegar al presbiterio se inciensa la Cruz y el Altar y se espera hasta terminar las letanías.

Monición ambiental:

Hermanos y hermanas, hemos sido convocados por la Iglesia, en este miércoles llamado de ceniza, para iniciar el camino cuaresmal y bajo el lema este año: dispuesto para volver a casa. Este itinerario cuaresmal nos conducirá a la fiesta de las fiestas: La Pascua.

En ella renovaremos nuestro bautismo, la llamada a la santidad como discípulos misioneros. Este tiempo de 40 días, nos ayudará a dejar todo aquello que nos impide caminar. En la mochila de nuestra vida llevamos muchas cosas, muchos pesos, muchas experiencias de sufrimiento, desaliento, cansancio, tristeza, egoísmo, de pecado…
Así, conscientes de nuestra verdad, pero con alegría, dispuestos para volver a Casa, recorreremos el camino cuaresmal a la luz de la palabra de Dios… Dejaremos que ella nos sacuda de nuestra modorra en la fe, nos renueve en la esperanza y nos acerque de nuevo a la Casa, donde nos espera nuestro Señor, porque él es el Dios de las mil oportunidades, de los mil abrazos, su misericordia no se cansa, ni se agota; es eterna y te espera.
Significamos este ponernos en camino hacia la Casa del Padre, siguiendo una antigua tradición en la Iglesia, con la imposición de la ceniza y con la invocación a nuestros hermanos los santos. Que ellos nos ayuden con su testimonio e intercesión a llegar con un corazón nuevo a la Pascua.

Canto de las letanías de los santos. Añadir aquellos santos o beatos más cercanos a la comunidad que celebra.

Primer domingo: TENTADOS
6 de marzo


Monición ambiental
Hermanos y hermanas, nos disponemos a iniciar la celebración de la Eucaristía en este primer domingo de Cuaresma. El miércoles de Ceniza comenzamos este camino de gracia y conversión con un gran deseo de disponernos para volver a la Casa del Padre. Decir Casa del Padre, es decir camino de retorno al Señor, a una vida más con sabor a evangelio, de coherencia, de testimonio…donde Dios no sea algo, sino Alguien. Que sea verdaderamente mi Señor y que reconozco en el prójimo. El camino de la vida, el ambiente que nos envuelve; nos seduce, nos distrae, nos confunde… Somos tentados de replegarnos hacia nosotros mismos.
El Espíritu Santo es también protagonista en nuestro camino cuaresmal y nos conduce, abriéndonos una senda y fortaleciéndonos en medio de las tentaciones, de las luchas cotidianas por ser fieles a Jesús. Él nos acompañará en medio del desierto de la Cuaresma, para que leguemos con un corazón nuevo a la Pascua.
Iniciemos la celebración puestos en pie y con el canto.

Oración para la poscomunión

Señor Jesús, en medio de este momento, sosegado,
íntimo y personal te abro mi corazón.
Yo también, quiero acompañarte al desierto, a la soledad, al silencio…
Lo necesito.
Lo reconozco Señor, yo también soy tentado constantemente.
Hay muchos ruidos, voces, seducciones que me desorientan y confunden.
Cada día me asaltan tentaciones de egoísmo, de mirarme a mí mismo,
de apartar los ojos de ti y de mis hermanos.
La astucia del Maligno, hiere mi fe, esperanza y caridad.
Me seduce el tener, más de lo que necesito.
Me seduce el aparentar, más que ser yo mismo.
Me seduce el dominio, más que servir.
Pero en medio de esta lucha constante,
quiero agradecerte por tanto y tanto.
Gracias Señor por el silencio, puerta abierta para escucharte.
Gracias Señor por la soledad, oportunidad para encontrarte.
Gracias Señor por la compañía del Espíritu Santo, fortaleza y aliento.
Gracias Señor por esta cuaresma, camino de vuelta a tu casa, nuestra casa.
Gracias Señor porque despiertas en mi la alegría de levantarme y ponerme en camino a tu Corazón misericordioso.
Gracias Jesús, porque tu victoria sobre las tentaciones, las seducciones,
es mi victoria.
Amén.


segundo domingo: TRANSFIGURADOS
13 de marzo


Monición ambiental

Hermanos y hermanas, si el domingo anterior veíamos a Cristo precediéndonos al desierto, como parábola de esta vida, en la que luchamos y sufrimos tantas pruebas, y animándonos a afrontarlas. En este segundo domingo del camino cuaresmal nos disponemos a subir a una montaña: LA EUCARISTIA. Ella es fuente y cumbre de nuestra vida cristiana, nos recuerda la Iglesia.
Necesitamos subir a este monte santo para encontrarnos con el Señor y escuchar su Palabra, recibir la fuerza de su Cuerpo y Sangre. El nos toma como un día a sus íntimos Pedro, Juan y Santiago y nos trae aquí para manifestarnos la belleza de su rostro, para invitarnos a dejarnos transfigurar en este tiempo de conversión por la fuerza de su palabra, por la fuerza de la hermosura de su misericordia, por la fuerza del Pan Vivo de su Cuerpo.
Él tiene el poder de transfigurarlo todo, de hacer nueva todas las cosas, nuestro corazón, nuestras vidas, nuestras relaciones,
Con El amanece la esperanza, los sueños, las nuevas oportunidades.
En este domingo también tendremos muy presente la jornada de Hispanoamérica. Una jornada para recordar especialmente a los sacerdotes
españoles que han salido de sus diócesis de origen para colaborar con la Iglesia católica en Latinoamérica, en tantos servicios de evangelización y promoción humana.
Iniciemos la celebración puestos en pie y con el canto.


Oración para la poscomunión

Señor Jesús, en medio de este momento, sosegado,
íntimo y personal te abro mi corazón.
Yo también, quiero acompañarte al Monte Alto, monte de silencio, soledad, encuentro, transfiguración y misión.
Como ellos, Pedro, Santiago y Juan, me siento privilegiado de tu amistad, de subir contigo.
Necesito alejarme, hacer distancia de lo habitual, subir contigo,
para volver a bajar contigo al lugar de siempre, con renovada entrega.
Necesito subir al Monte de tu presencia, hermosa, bella, llena de Luz.
Necesito contemplar tu belleza única, el mundo me presenta bellezas seductoras y engañosas.
Señor, en esta cuaresma, ven a poner tu colirio en mis ojos cansados y ciegos…
Necesito ver más allá de las apariencias, de la corteza de las personas y acontecimientos, de la Iglesia y el mundo.
Descúbeme la belleza que hay en cada hermano y también en mí, en la comunidad eclesial y también en el mundo.

Por eso, te pido Señor; transfigura mi mirada,
transfigura mi pensamiento,
transfigura mi palabra,
transfigura mis gestos,
transfigura mi corazón.

Así, quien me ve, te pueda ver a Ti, escuchar a Ti, sentir a Ti.
Gracias Señor por invitarme a subir al Monte de la belleza: La Eucaristía.
Gracias Señor por invitarme a bajar a Jerusalén, para servir y amar.
Gracias Señor, por enseñarme que se gana la vida dándola. Amén.

tercer domingo: CONVERTIDOS
20 de marzo


Monición ambiental

Hermanos y hermanas, convocados para celebrar la Eucaristía en este tercer domingo del camino cuaresmal, con la mirada siempre en la Pascua, resuena fuerte la palabra: Convertíos. Nos la dice el Señor. Es el eco de toda la cuaresma. Convertirse significa dar una vuelta, un giro a nuestra vida, más en consonancia con el Evangelio. Es dejarse podar por el Viñador, por el Señor compasivo y misericordioso. Él se acerca a cada uno, para podar, cortar los sarmientos secos, todo aquello que no sirve en nuestra vida y dar frutos de bien.
En este domingo también tendremos muy presente el día del Seminario. El Señor se acerca como a Moisés, a tantos jóvenes y les dice: Tengo visto el sufrimiento de mi pueblo, ¡Cuento contigo! Nuestra oración y ayuda económica al Seminario, siempre presente en nuestra comunidad.
Puestos en pie, y con el canto iniciemos la celebración de la Eucaristía.

Oración para la poscomunión

Señor Jesús, en medio de este momento, sosegado,
íntimo y personal te abro mi corazón.
Yo también, me descalzo ante la zarza ardiente de tu presencia en la Eucaristía.
Humilde me postro y te escucho.
Has pronunciado mi nombre.
Me conoces.
Para Ti, cada uno es único, importante, amado.
Es tiempo de poda Señor.
Aquí estoy, corta en mí los sarmientos secos del orgullo, los sarmientos secos del egoísmo, de la falta de confianza, de misericordia, de…
Poda en mí todo aquello que impide que de frutos buenos.
Conviértenos, Señor.
Mi corazón se estremece, al ver que eres el Dios cercano y preocupado por los sufrimientos de cada uno de tus hijos e hijas.
Mi corazón se estremece, ante tantos hermanos y hermanas que están en la esclavitud de este mundo engañoso y seductor.
Mi corazón se estremece, ante tantos faraones que quieren domesticar a la Iglesia y tapar su voz profética.
Mi corazón se estremece, porque es mucha la mies y pocos los obreros.
Gracias Señor, por la generosidad callada de los seminaristas que un día prolongaran tus cuidados sobre nosotros.
Gracias Señor, porque te acercas a cada joven, y mirándolo con cariño le dice: Te necesito, cuento contigo.
Gracias, por los jóvenes valientes e intrépidos que responden: ¡Aquí estoy, cuenta conmigo!
Gracias, Señor, porque no te cansas de acercarte a mi vida, porque me quieres feliz, me llamas y me envías.
Amén.


cuarto domingo: ACOGIDOS
27 de marzo

Monición ambiental

Hermanos y hermanas, “dispuestos para regresar a casa”, hemos emprendido hace cuatro domingos el camino cuaresmal.
Ya vislumbramos cercana la Fiesta de las fiestas; La Pascua. Nuestra alegría es grande, así se conoce este domingo llamado “Laetare”, de la alegría.
Hemos ido tomando conciencia de que somos pecadores, que nos hemos alejado de la Casa del Padre, de Dios, con nuestros olvidos, perezas, pecados…
Pero, pero también, somos consciente que Él nos espera y acoge con los brazos y su Corazón abierto. Él nos espera y acoge, para decirnos; bienvenido a Casa.
Iniciemos la celebración de la Eucaristía nos reúne como Pueblo y familia de Dios puestos en pie y con el canto.


Oración para la poscomunión

Señor Jesús, en medio de este momento, sosegado,
íntimo y personal te abro mi corazón.
Yo también, corro a tu Casa, a tu Corazón de Padre Misericordioso.
Yo también, me he alejado de tu casa, mi casa.
Con mi mal uso de la libertad, de tus dones…
Yo también he probado las algarrobas del pecado, que me seduce, engaña y llega de tristeza…
Yo también, recapacito, reconozco, desde el fondo de mis caídas, que solo en Ti y contigo, mi corazón estaba en paz y en fiesta.
Mi corazón se alegra, porque no te cansas de esperarme cada día y acogerme con los brazos abiertos.
Mi corazón se alegra, porque me a acoges con tu abrazo de Madre y Padre.
Mi corazón se alegra, porque me revistes de nuevo con el taje de la dignidad de hijo amado, y el anillo de heredero del Reino.
Mi corazón se alegra, porque por mí, sacrificas el mejor cordero; tu Hijo y mi Señor Jesús.
Hoy, mi corazón se alegra, y como ella, como la Virgen María, desbordo de gozo en Ti, mi Dios y Salvador.
Amén.

quinto domingo: PERDONADOS
3 de abril


Monición ambiental

Hermanos y hermanas, convocados para celebrar la Eucaristía en el quinto domingo del camino cuaresmal, ya a las puertas de Jerusalén, de la Pascua 2022, resuena fuerte: “El que esté sin pecado, que tire la primera piedra”. Necesitamos al Palabra de Dios, que nos sitúe en nuestra verdad: somos pecadores, juzgamos y condenamos. Pero por encima de esta verdad acogida, nos sabemos perdonados, amados por el Señor, porque ante un corazón contrito y humillado Él derrama siempre su misericordia abundante.
No podemos sentarnos a la Mesa de la Eucaristía, sin reconocernos humildes pecadores, para que así el Señor nos revista con la alegría de su perdón.
Porque el Señor, todo lo hace nuevo, y ha estado grande con nosotros, iniciemos la celebración puestos en pie y con el canto.


Oración para la poscomunión

Señor Jesús, en medio de este momento, sosegado,
íntimo y personal te abro mi corazón.
Yo también, me pongo a tus pies, reconociendo mis pecados.
Yo también soy consciente de ellos, no los escondo, ni los justifico, ni maquillo…
Durante este camino cuaresmal recorrido, ya a las puertas de la Pascua, mi corazón ha visto con tu luz los rincones de mi alma.
He descubierto, polvo, suciedad, pecado…
Muchos me acusan, también me acusa el Maligno que me ha engañado, yo mimo me acuso de todos ellos…
Pero seguramente Señor, ante mis acusadores, tu escribes con tu dedo, no en la tierra, sino en mi corazón:
Te amo con misericordia, todo lo hago nuevo, sigues teniendo nuevas oportunidades, ponte en pie y camina.
Gracias Señor, ya estoy dispuesto a volver a Casa, tu casa, mi casa: tu Corazón.
Él es el hogar cálido, fuente de paz y alegría.
Gracias Señor, porque me enseñas a ser también misericordioso con mis hermanos, apartando el juicio y la condena.
Gracias Señor, porque, aunque no estoy libre de pecado, me abrazas y me dices:
Todo lo hago nuevo en ti y en todos.
Gracias Señor, ya estoy dispuesto a celebrar tu Pascua, nuestra Pascua.
Amén.


Publicado por verdenaranja @ 14:06  | Liturgia
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