Viernes, 08 de abril de 2022

Reflexión a las lecturas del domingo de Ramos C ofrecida por el sacerdote Don  Juan Manuel Pérez Piñero bajo el epígrafe "ECOS DEL DÍA DELSEÑOR"


DOMINGO DE RAMOS EN LA PASIÓN DEL SEÑOR

¡La Liturgia del Domingo de Ramos es muy hermosa!

En la primera parte, recordamos y revivimos la Entrada del Señor en Jerusalén que le recibe como Rey y Mesías. Nuestras aclamaciones y nuestros cantos se unen a los de aquella gente que le acoge de una manera tan extraordinaria, y a tantos cristianos que, a lo largo de los siglos, han celebrado esta fiesta hasta llegar hasta nosotros que lo hacemos este día, unidos a toda la Iglesia.

La segunda parte es la Misa de Pasión. De este modo, ¡La Cruz del Señor se convierte en el centro de la Semana! La misma procesión, llena de colorido y de fiesta, prefigura la gloria de la Resurrección que celebraremos el próximo domingo.

¡El Domingo de Ramos es el pórtico de la Semana Santa!

¡Cuántas gracias hemos de dar al Señor que nos concede, un año más, celebrar la Pascua, la fiesta más grande e importante de los cristianos!

Y hemos de acoger estos días santos con el mejor sentido de responsabilidad: “No podemos echar en saco roto la gracia de Dios” (2 Co 6, 1).

Nuestra atención tiene que centrarse en las celebraciones litúrgicas de nuestras iglesias. Las procesiones, tantas y tan importantes en algunos lugares, expresan y alimentan también lo que conmemoramos, pero no pueden sustituir a las celebraciones que son lo más importante.

Los sacramentos que brotan de la Muerte y Resurrección del Señor, constituyen el núcleo de estos días, sobre todo, el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía, sacramentos de la Iniciación Cristiana, que vamos a renovar, con el mejor espíritu, la Noche Santa de la Pascua.

Y la mejor manera de renovarlos es recibir el de la Penitencia o de la Reconciliación, tan propio de estas fechas. El Papa S. León Magno, que vivió en el siglo V, enseñaba que es propio de las fiestas pascuales que toda la Iglesia goce del perdón de los pecados tanto los que llegan nuevos a ella por la recepción del Bautismo como los que han tenido la dicha de haber recibido, desde hace mucho tiempo, esta gracia incomparable.

La Eucaristía está siempre presente como la forma principal e imprescindible de renovar los distintos acontecimientos que recordamos.

Y la Semana Santa la celebramos como cristianos, es decir, como personas que están experimentando y valorando constantemente en sus vidas los frutos de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.

Hagámoslo también tratando de compartir con todos los hermanos el mensaje gozoso de la Semana Santa y de la Pascua del Señor. Como miembros de una Iglesia en salida misionera.

¡Les deseo la dicha de una buena Semana Santa!

Para ello, es importante disponer de alguna guía litúrgica o alguna ayuda para las celebraciones de cada uno de los días que son distintas, especialmente, las del Triduo Pascual.

Con la celebración de la Cena del Señor, el Jueves Santo, termina la Cuaresma y comienza el Triduo Pascual. Es propio también de este día y tiene mucha importancia la llamada Misa Crismal, en la que el obispo, rodeado de su presbiterio, bendice los oleos y consagra el crisma; pero se puede trasladar a otro día de la semana para que puedan asistir todos, especialmente, los sacerdotes que renuevan ese día sus promesas sacerdotales. Aquí se ha trasladado al martes santo.

 El Viernes Santo, desde antiguo, no se celebra la Santa Misa sino la Acción Litúrgica de la Pasión del Señor; y la celebración más importante de todo el año es la Vigilia Pascual, que es en la noche de la Resurrección del Señor y el objetivo fundamental de toda la Cuaresma; y el Domingo de Resurrección es la Pascua, que da comienzo al Tiempo Pascual: 50 días de alegría y de fiesta en honor de Jesucristo Resucitado y que hemos de celebrar, según los santos padres, con alegría y exultación como si se tratara de un único día de fiesta, de un gran domingo.

                                              

                                                                                  ¡FELIZ DÍA DEL SEÑOR!


Publicado por verdenaranja @ 12:20  | Espiritualidad
 | Enviar